El entrenador Ramón Díaz vivió una jornada de especial emoción este domingo, cuando lloró una vez asegurada la goleada y posteriormente comentó lo que sentía.
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En un momento del partido, su hijo Emiliano lo abrazó desde atrás y no pudo evitar las lágrimas, que conjuró a la hora de las declaraciones.
"Estoy muy contento por la gente, por los jugadores. Esto es el producto de un año que venimos trabajando", señaló.
También admitió: "Cuando volvés después de tanto tiempo es como que necesitás una satisfacción de estas, no solo para mí sino para jugadores, hinchas y toda la gente que trabaja conmigo".
Ante una consulta, comentó que el delantero Fernando Cavenaghi "tuvo que volver para ser campeón de nuevo".
Sin poder hablar, el mediocampista Carlos Carbonero lloraba sin cesar.
Cuando se calmó un poco, declaró: "A Dios y a mi familia les dedico esto. Al hincha, le digo que lo quiero mucho".
También dijo lo suyo el veterano Cristian Ledesma, autor de un gol en el 5 a 0 a Quilmes.
"Gracias a Dios se dio. Lo dedico a toda mi familia que está en las tribunas. Yo les agradezco a mis compañeros, sin ellos no podría estar viviendo esto", destacó.
Después de que esos jugadores hicieran esas breves declaraciones a la transmisión oficial del encuentro, todos fueron a dar la vuelta olímpica, primero a pie y luego en el ómnibus que ingresó a la pista.
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