La carrera de Craig Bellamy abarca algunos de los clubes más importantes de la Premier League. A lo largo de los años, pasó por Liverpool, Manchester City, Newcastle y West Ham, además de competir durante más de una década con la selección de Gales.
Ganó millones durante su carrera en Inglaterra, pero una combinación de malas decisiones financieras terminó por dejarlo en bancarrota.
El exdelantero galés atravesó serios problemas financieros después de retirarse.
La carrera de Craig Bellamy abarca algunos de los clubes más importantes de la Premier League. A lo largo de los años, pasó por Liverpool, Manchester City, Newcastle y West Ham, además de competir durante más de una década con la selección de Gales.
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Sus ingresos llegaron a ser millonarios durante sus años como futbolista. De todas formas, después de su retiro atravesó una crisis financiera, que terminó con una declaración de bancarrota que lo enfrentó a deudas impagables, que se vieron muy superiores al millón de libras.
Bellamy nació en Cardiff en 1979 y empezó su carrera profesional en Norwich City. Después pasó por Coventry, Newcastle, Celtic, Blackburn Rovers, Liverpool, West Ham, Manchester City y finalmente regresó a Cardiff City. Sus etapas en Liverpool y Manchester City fueron las de mayor exposición y durante aquellos años llegó a tener ingresos estimados en u$s4 millones anuales y acumuló una fortuna que algunas publicaciones calcularon en unos u$s25 millones.
Pero su situación cambió por completo después de dejar el fútbol. Cuando habló públicamente sobre sus problemas económicos, Bellamy reconoció que había llegado a una situación extrema, no tenía una casa propia, un auto ni posibilidades de acceder a una hipoteca. Incluso tuvo que vender una colección de relojes para afrontar sus gastos.
Durante una etapa posterior de su carrera como entrenador, Burnley llegó a alquilarle un departamento para que pudiera vivir mientras formaba parte del cuerpo técnico de Vincent Kompany. El propio Bellamy dejó en claro que su caída no estuvo vinculada con apuestas, alcohol o drogas. Según explicó, su error principal fue confiar en personas que administraron o recibieron parte de su dinero.
La fortuna que había conseguido durante años en la Premier League se perdió por negocios fallidos, malas decisiones financieras y problemas personales. Entre esas hay inversiones que no dieron resultado, el acuerdo económico de su divorcio, engaños por parte de asesores y préstamos entregados a amigos que nunca recuperó.
También destinó grandes cantidades de dinero a proyectos solidarios. En 2008 financió la creación de la Fundación Craig Bellamy para chicos desfavorecidos en Sierra Leona e invirtió más de u$s1 millón de su patrimonio en una academia de fútbol sin fines de lucro, junto a UNICEF.
Además, pagó funerales de personas que no conocía y financió los estudios de un joven de una favela de Río de Janeiro. La suma de estos problemas terminó dejándolo con una deuda superior a 1,3 millones de libras esterlinas y sin activos importantes a su nombre.
Bellamy reconoció que durante años los clubes resolvían prácticamente todos los aspectos financieros de su vida diaria. Después de su experiencia, recomendó a los futbolistas jóvenes revisar personalmente sus cuentas y trabajar solamente con asesores regulados.
Actualmente, el patrimonio neto de Craig Bellamy está estimado en u$s25 millones gracias a los ingresos que acumuló durante su extensa carrera como futbolista y su posterior trabajo dentro de los cuerpos técnicos. Durante sus años en la Premier League llegó a percibir salarios de u$s4 millones anuales, especialmente en sus etapas en clubes como Liverpool y Manchester City. Esos contratos fueron la fuente de la fortuna que consiguió a lo largo de su trayectoria.
Sin embargo, no hay que olvidar la crisis que sufrió. Bellamy llegó a declararse en bancarrota y reconoció públicamente que perdió gran parte de su dinero por malas inversiones, engaños de asesores, préstamos que nunca recuperó y los costos derivados de su divorcio.
En aquel momento arrastraba además una deuda superior a 1,3 millones de libras esterlinas y aseguró que no tenía casa ni auto propio.Con el tiempo volvió a generar ingresos desde el fútbol. Primero trabajó como entrenador y asistente técnico en distintos clubes y luego dio un nuevo paso en su carrera al convertirse en director técnico de la selección de Gales.