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18 de mayo 2014 - 20:16

La vuelta de "la vuelta"

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Arranqué almorzando en la costanera con Gervi, su mujer, Rafa, y mis hijos Santi y Juanita. De ahí rumbo al monumental inundado de nervios, duro como una piedra, contracturado de la cabeza a los pies, pero felíz. Felíz de saber que nada es eterno en la vida, ni la gloria, ni la desgracia, ni el triunfo ni la derrota.

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Lloré como aquella tarde contra Belgrano. Pero esta vez no me encerré en el baño para evitar que mis hijos me vieran. Esta vez lloré junto a ellos por la emoción y la pasión que destilamos por ser hinchas del mas grande, del millo, de River Plate.

¿Qué este no fue un gran equipo? Sí, seguro, pero no fue menos que nadie.

¿Qué apenas se puso el traje de candidato al final? Sí, porque este fútbol argentino agoniza en el juego y en sus estructuras

¿Qué no estuvo repleto de rutilantes figuras? Sí, pero en la última fecha se llenó de todos los duendes de la historia futbolera de River y jugó como nuestros grandes equipos.

¡Somos los campeones del fútbol argentino, carajo... y la reputa madre que nos parió!

Se me vienen a la memoria Joni Maidana y el Keco Villalba que tuvieron su revancha; Cavegol y el Chori que pusieron el hombro cuando mas lo necesitamos; el Pelado Almeyda que no paró, ni para, de tener merecidas alegrías; en David que nos mantuvo el prestigio de ser siempre el salto de calidad en el fútbol argentino aunque estuviésemos en el Nacional B; en Ponzio que le sangró hasta el upite para que lleguemos a este presente; en Ramón que volvió para hacer lo que mejor sabe y más le gusta; en la nueva dirigencia que nos devolvió la confianza perdida; y la gente, nosotros, los hinchas, para quienes el domingo es un carnaval o un velatorio, los que nos bancamos las jodas hasta de los mas insignificantes y desconocidos clubes de fútbol del país.

Desde que se prohibió la presencia de público visitante todos los estadios lucen una tribuna vacía, excepto River que la llena de simpatizantes propios. El monumental está colmado siempre, juguemos contra quien juguemos, vayamos como vayamos.

A los 6 minutos había avisado el Lobo Ledesma con un remate que se fue apenas desviado.

Los goles llegaron a los 10 y a los 25. El primero el Cavegol tras un desvío del arquero de un cabezazo de Carbonero, y el segundo de palomita de mercado luego de peinarla Maidana en el primer palo.

En el segundo tiempo la joyita del Lobo Ledesma desde afuera del área y los goles mellizos de Fernando Cavegol y Teo Gutierrez.

River jugó como nunca, con calidad, controlando la pelota los 90 minutos. Después la fiesta, el color, la pasión y too lo que te regala el mundo River.

Ya está muchachos, ya pasó, ya cerramos todas las heridas, ya no queda ni el triste recuerdo.

Mi viejo siempre me decía: al final los melones se acomodan solos en el carro. ¡Ya está, River está de nuevo en el lugar que le pertenece! Que lloren bronca los otros, los cabareteros.

YO SOY DE RIVER, YO SOY EL CAMPEON, YO CONOCI LA GLORIA Y MORDI EL PASTO DEL DESCENSO, YO RESUCITE DE LAS CENIZAS.

¿ESTOSE PUEDE ROMPER?

SOY DEL MAS GRANDE.

¿LOS DEMAS? LOS DEMAS NO EXISTEN !!!!!!!!!!!!

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