El miércoles puede haber un campeón si Lanús le gana a Gimnasia y Esgrima La Plata y Tigre no puede superar a Boca. El triunfo de Tigre por 2 a 1 el viernes ante Rosario Central, la derrota de Boca ante Arsenal, también por 2 a 1 y el empate de Lanús sin goles ante Argentinos Juniors hicieron que en esta fecha no se definiera el campeonato, que ya no podrá tener triple empate porque Boca deberá medirse con los dos, por lo que, de gran candidato, pasó a ser el árbitro del torneo. El miércoles a las 18.10 en Victoria juegan Tigre-Boca y a las 20.10 lo hace Lanús ante Gimnasia La Plata.
Lautaro Acosta es trabado por Roberto Battión. Lanús sólo empató ante Argentinos Juniors y dio apenas un pasito más para lograr el título de campeón del Apertura.
Lanús no supo o no pudo aprovechar la oportunidad de sacar una ventaja casi indescontable. La derrota de Boca lo ponía al borde del título, pero para eso tenía que derrotar a un Argentinos Juniors que planteó el partido en forma inteligente con dos líneas de cuatro y dos delanteros muy concentrados para superar a la defensa rival.
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Ante esto, Lanús no fue el de las últimas fechas, estuvo impreciso, superado por la ansiedad y sin las virtudes en el manejo de la pelota que lo hicieron llegar a lo más alto de la tabla de posiciones. Sus armadores naturales, Blanco y Valeri, nunca pudieron encontrarse entre ellos en pases cortos o paredes y terminaron tirando pelotazos para la velocidad de Lautaro Acosta y Sand.
Por eso en el primer tiempo las mejores situaciones las creó Argentinos Juniors; fueron solo dos, pero las mejores. Hubo un tiro en el poste de Hauche con Bossio vencido y una buena intervención del arquero ante un remate de Delorte.
En el segundo tiempo, Argentinos Juniors retrasó sus líneas y dejó progresar a un Lanús que nunca pudo superar el vallado defensivo y terminó tirando centros que eran resueltos con facilidad por los altos defensores rivales.
Cabrero intentó con Biglieripor Lautaro Acosta cambiando gambeta por velocidad, y Gorosito, por su parte, sacó a Delorte primero y después a Hauche para poner a los veloces Pérez Tarifa y Niell para jugar todas sus posibilidades a un contraataque.
Ninguno de los cambios dio resultado positivo y por eso el partido quedó trabado en la mitad de la cancha, con más lucha que fútbol, en dos equipos que se caracterizan por jugar bien y por eso terminaron aburriendo.
Lanús quiso ganar, pero en la desesperación por hacerlo equivocó los caminos y terminó reclamando faltas penales en cada jugada. Eso hizo que Javier Collado ni siquiera cobrara el único que fue por un manotazo de Navarro a Blanco.
Lanús sabe que depende de sí mismo y que el campeonato está muy cerca. Quedó a tres puntos de Tigre y a cuatro de Boca, cuando faltan jugarse nada más que seis y tiene que enfrentar el miércoles a un Gimnasia y Esgrima La Plata que viene haciendo una muy mala campaña.
Por eso el enemigo principal de Lanús es Lanús. Su «miedo escénico», como bien definió Jorge Valdano, ese miedo a quedarse sin nada cuando se está muy cerca de quedarse con todo. Si lo supera, logrará por primera vez un título en primera división en su larga historia; si no lo supera, quizás le alcance también para ser campeón, pero se arriesga a perder.
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