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Dos goles «raros» en los primeros minutos presagiaron un partido con muchos tantos. Sin embargo, fueron los únicos. El de Universitario: un tiro libre de Artigas en forma de centro que picó entre varios jugadores y siguió su curso sin resistencia ante la sorpresa de Cuenca. El de Racing fue un desborde de Rueda -con centro atrás-que Pumar tratando de cerrar envió sobre su propio arco.
Después de los primeros minutos, Racing se mostró superior a Universitario, por el despliegue en la mitad de la cancha de Torres, Bastía y Bedoya, el fino manejo de la pelota de Sixto Peralta y la peligrosidad de Rueda. Los peruanos mostraron muchas limitaciones defensivas, principalmente en sus dos zagueros centrales (Pumar y Galliquio) y una intensión de jugar la pelota a ras del piso y con toques cortos. Aunque muchas veces sólo se quedó en intención. En el ataque, mucha «tibieza» en Maldonado y Comminges, tanto que los dos se fueron reemplazados por Sotil y Rengifo. Sotil mostró habilidad, pero también aportó poco.
Racing fue el único de los dos que buscó el triunfo y lo hizo hasta el último minuto, pero no tuvo fortuna. Sin embargo, dejó una muy buena imagen, más si se piensa en el futuro. Fue un equipo prolijo y con muchas variantes en ataque, aunque deberá afinar la puntería.
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