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3 de noviembre 2012 - 23:38

Los botines más especiales de Messi

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Los botines que usó Messi para conmemorar el nacimiento de su hijo.
El día que más los esperaba fue el que los goles se le mostraron esquivos: Lionel Messi se quedó con las ganas de dedicarle una celebración a su hijo recién nacido Thiago y el homenaje para su primogénito se remitió sólo a los botines.

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El argentino, que ya lleva 73 goles convertidos en el 2012 y es el máximo anotador de la Liga Española, no pudo convertir en la victoria del Barcelona por 3-1 sobre el Celta de Vigo, un día después de que naciera su primer hijo, fruto de la relación con la también rosarina Antonella Roccuzzo.

Así, la "Pulga" debió postergar el festejo dedicatorio y tuvo que conformarse con el homenaje impreso en su indumentaria: sus dos botines llevaron la inscripción del nombre "Thiago" sobre uno de los lados.

Además, muchos de los hinchas "culés" que presenciaron el partidos le dedicaron carteles con felicitaciones y deseos al máximo anotador del club.

Messi se presentó este sábado en el Camp Nou ante la sorpresa de muchos. El viernes se ausentó del entrenamiento y asistió a hospital USP Dexeus para presenciar el nacimiento de su hijo, poco después de las cinco de la tarde (hora local).

La "Pulga" se reunió al mediodía con sus compañeros del Barcelona y unas horas después ya integraba el equipo titular comandado por Tito Vilanova ante el Celta de Vigo.

Pero Messi estuvo contrariado con el gol en el Camp Nou. Fue como si se tratara de esos hijos, a los que Messi acostumbró a reproducir en tandas de mellizos, trillizos y hasta cuatrillizos en cada partido, se sintieran celosos por la llegada de un nuevo hermanito y se ausentaran de la fiesta.

La estrella del Barcelona se mostró ansioso, obsesionado con el arco rival y hasta fallido a la hora de elegir la mejor opción para que su equipo anotara.

La primera opción de peligro para el ganador de los últimos tres Balones de Oro se produjo a los 11 minutos, cuando picó la pelota por encima del cuerpo de Javi Varas, pero a su tiro le faltó fuerza: Jonathan Vila no tuvo mayores problemas para despejar la pelota.

A siete minutos de llegar al descanso se vivió la evidencia clara de que el argentino estuvo contrariado con el gol. Se marchó en absoluta soledad hacia un mano a mano con Varas y lo que parecía ser un gol más de su inmenso archivo se terminó por convertir en un espectáculo de un crack sin resolución, dubitativo y sin ver a sus compañeros que se ubicaban en mejor posición de gol.

Sin haber generado demasiado peligro en el área del Celta rival y ya con el partido definido, gracias a los goles de Adriano, David Villa y Alba, el mejor jugador del Barcelona acaparó la atención en los últimos dos minutos y encima para asustar a todos los presentes en el Camp Nou.

Al luchar por una pelota dividida en el área, su pierna derecha se trabó en el césped y Messi quedó tirado en el suelo con claros signos de dolor. Poco después, la "Pulga" volvería al campo, pero ya sin su chispa característica.

Luego, en conferencia de prensa, el entrenador Tito Vilanova se encargó de aclarar que Messi "sufrió sólo un golpe" y no tuvo ningún tipo de secuela.

A pocos días de haber alcanzado los 300 goles en su carrera profesional y de haber recibido la Bota de Oro al mayor anotador de la temporada pasada, Messi se quedó con las ganas de gritar el gol que más buscó en los últimos tiempos, el gol para Thiago.

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