Ver un entrenamiento de David Ferrer da una cabal idea de porqué hace lo que hace en la cancha. Con la identidad del duro modelo español de jugadores potentes del fondo de cancha, tiene una de las mejores defensas y contragolpes del mundo.
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Ámbito.com tuvo la oportunidad de ver una de sus prácticas y de dialogar con Javier Piles, entrenador del valenciano desde 1999 y artífice de este presente del jugador.
La intensidad con la que entrena Ferrer es descomunal, casi tanta como la que pone en cada uno de sus partidos. Se mueve constantemente, concentrado, atento a cada detalle. No deja nada librado al azar.
Es momento del saque. Uno atrás del otro, variando los efectos y la potencia. "El entrenamiento, con el paso del tiempo, escaló posiciones y se convirtió en la parte más profesional en las horas empleadas. Con los años fue siendo más ordenado y más respetuoso con sus obligaciones", comenta Piles.
Ferrer es reconocido por su entereza para aguantar puntos y partidos maratónicos, con una capacidad física increíble. En ese aspecto, el coach explica que su pupilo "debe estar muy bien preparado aeróbica y anaeróbicamente. Hacemos fuerza, resistencia y velocidad".
Va a practicar los golpes de fondo, y ahí se desata la bestia. Es notable escucharlo exhalar cuando impacta la pelota. Las piernas no dejan de moverse. Pega un revés y luego una derecha a la carrera. En lo que a este punto respecta, Piles reconoce que Ferrer "mejoró mucho su técnica, el revés, el saque, la volea y también a nivel táctico. De pequeño ya tenía una idea muy clara de su patrón de juego. Es muy 'cabezota' en su manera de jugar, hace jugadas muy repetitivas, pero confía mucho en ellas", amplía.
Tanta energía enfocada en algo demanda también un necesario descanso para reponer energías. Ferrer para, toma líquidos hidratantes y se ríe con su equipo. Se lo nota "enchufado", un tema que para su entrenador es crucial.
"El día a día es muy complicado para conseguir motivaciones extras para seguir un circuito tan intenso y exigente, que te demanda estar bien cada semana. En los entrenamientos intentamos buscarla y dosificarnos bien para estar 100% en los torneos", apunta. Ahora "Ferru" vuelve al fondo de la cancha. Llegó el momento más duro de la práctica. No va a parar de correr. "David es muy exigente desde lo físico", adelanta Piles.
"La parte física y la tenística ocupan un 65% y un 35%, aunque ha mejorado mucho la parte técnica. La gente muchas veces piensa que David solo corre y yo creo que es un error importante, porque la pelota le corre lo mismo que a los demás y tiene una técnica depurada como los demás. Sí reconozco que es mejor física que tenísticamente. Me voy acercando al 60-40", defiende el entrenador de casi 45 años.
Termina de correr, se para, toma aire, mira a su equipo, pide pelotas y comienza una vez más. A Ferrer le dicen "Gladiador", "La pared humana", "El león de Jávea". Todos sus apodos lo definen tal cual es. Su entrenador dice que en lo mental también creció, maduró para aceptar sus errores e intentar corregirlos.
Piles sabe que no todos los días son iguales, y que hay veces que los jugadores no tienen tantas energías para pasar varias horas practicando. Para esos momentos, entiende que "hay que dosificar y entrenar menos cantidad y más calidad" .
Sin dar grandes detalles para no develar misterios, el instructor detalló la rutina de Ferrer. En la pretemporada, entrenan de lunes a sábado en doble turno. A la mañana, entre las 9 y las 14, y luego entre las 16 y las 18. "Intentamos hacer unas cuatro horas de tenis y un par de horas de físico", explica Piles. Durante los torneos, practica una hora durante el día previo a la competencia, pero "con mucha prevención en lo físico".
Aunque su hábitat natural no es la red, también le dedica un tiempo a la volea. Va y viene de cada lado, cubre espacio y busca ángulos. Ya dejó todo en cada sector de la cancha. Terminó la práctica del día y es hora de ir a comer. "La alimentación también la ha ido cuidando con los años. Intentamos llevar un plan con el nutricionista y es bastante intenso. No suele salir casi nunca", comenta.
Piles, antes de irse, deja una reflexión contundente: "El entrenamiento es la base de todo si querés que tu carrera sea larga y fructífera. Sin un entrenamiento sólido y estructurado, es imposible aguantar tantos años entre los mejores jugadores del mundo". Con esa frase, se entiende porqué Ferrer llegó a ser el número 4 del mundo y uno de los jugadores más fuertes del mundo.
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