Meolans, quien el pasado viernes logró la primera presea dorada para la natación argentina en un Mundial al imponerse en la final de los 50 metros, estuvo a sólo 10 centésimas de volver a tutearse con la gloria.
La anterior medalla dorada en natación fue conseguida por Alberto Zorrilla, al ganar los 400 metros libres en los Juegos Olímpicos de Armsterdan. em 1928.
No obstante, la actuación del cordobés, de 23 años fue realmente notable, ya que se quedó con dos medallas y superó récords argentinos, sudamericanos y de campeonatos mundiales en las dos distancias.
Ayer, en semifinales, el nadador argentino había logrado el mejor tiempo, con 47 segundos y 11 centésimas, superando por 28 al argelino Salim Iles y por 68 al australiano Callus.
El argentino, quien ayer pese a sufrir una indisgestión que hasta le provocó vómitos, cumplió un gran desempeño en la semifinal en la fría noche de Moscú, salió dispuesto a ganar la prueba.
Desde el comienzo la lucha fue entre Meolans, quien iba por el andarivel cuatro y Callus, quien lo hizo por el cinco, mientras que el tercero en discordia el argelino Illes se iba retrasando.
La definición llegó recién en los últimos metros, donde el australiano logró quebrar al cordobés.
En declaraciones previas, Meolans había dicho que "la carrera va ser difícil y los rivales a vencer son IIles y Ashley".
Y no se equivocó, porque ellos dos fueron los que pelearon desde la misma largada, pero al final todo quedó circunscripto a la lucha entre Meolamns y Callus, quien por poco le birló el triunfo al argentino.
Meolans, quien está ubicado primero en el ranking 2001-2002 de la Federación Internacional de Natación (FINA), cerró así brllantemente su participación en el Mundial, donde cosechó dos medallas: una dorada y otra de plata.
El mejor nadador argentino de la última década llegó aquí con el objetivo de ganar los 100 metros, pero no pudo ser. Ese trago amargo que le provocó hoy perder con Callus, se suavizó con la brillante victoria conseguida 48 horas atrás, cuando se subió a lo más alto del podio y le dio una gran alegría, no sólo a la natación sino también al deporte argentino.
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