Necesitaba una victoria con tanta contundencia. No sólo para abrir la serie de la mejor manera para a la Argentina sino también para retribuirle a Tito Vázquez la confianza. Más allá del triunfo ante el rumano Victor Hanescu, en la primera ronda de este año, y ante el holandés Thiemo De Bakker, en la del 2009 y su última hasta aquel entonces, Juan Mónaco se sintió pleno tras el éxito frente a Andrey Golubev. "Creo que fue mi mejor actuación en la Davis. Sabía que mi rival sufriría muchos altibajos y dependía de su ánimo. Por suerte, tuvo un mal día", evaluó.
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De todos modos, y pese a las ostensibles fallas del kazajo, Pico hizo hincapié en sus virtudes para superarlo: "Traté de jugar para que no estuviera cómodo: le cambié mucho el ritmo, le jugué pelotas lentas, hice puntos largos, lo ataqué por la derecha, su golpe más flojo". El primer game del tercer set, tras el 6-0 en el segundo, lo definió como el momento clave del match. "Arrancar break arriba en el tercero fue importantísimo. Me dio mucha confianza para ir con todo. Quería demostrarle que estaba enfocado", puntualizó el tandilense.
Con respecto al objetivo de conquistar a la Ensaladera de Plata, Mónaco subrayó la necesidad de la unión del equipo. "Tenemos que aprender de los países a los que les ha ido muy bien, como España, Francia, Serbia... Ellos pelean la Davis porque siempre tienen en cuenta ese concepto, más allá del resultado. Nosotros estamos en formación. Tiramos todos para adelante", analizó. E hizo un paréntesis para referirse a la ausencia de David Nalbandian, el líder ausente por una molestia en el aductor derecho y que no pudo presenciar la apertura por inconvenientes con los vuelos. "Lamentablemente no pudo estar David pero sabemos de su apoyo. Necesitamos una comunión para concretar nuestro deseo", aclaró.
También le dedicó la victoria al capitán argentino, por la confianza pese al gran momento de Juan Ignacio Chela. "Cuando Tito me designa en una situación difícil, sabiendo que tenía un jugador que venía de hacer cuartos de final en Roland Garros, es muy gratificante. Demostró que confía en mí y sentí que de alguna manera tenía que devolvérselo", expresó.
Por último, el tandilense se reservó un espacio para poner paños fríos a la desazón por la pálida actuación de la Argentina en la Copa América. "Hay que esperar a la Selección. Juegan con demasiada presión. Deberíamos disfrutar más las estrellas que tenemos. Me dio pena ver cómo los silbaron cuando se iban del estadio de Colón", comparó.
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