El invitado VIP siempre fue un privilegiado. En cualquier sitio, los espacios distintivos siempre llamaron la atención. Por su fachada, decoración, comida, bebida y mucho más. Y como era de esperar, en el Mundial de Qatar los lujos están a la orden del día.
Una exótica figura vestida como una suerte de antílope, cubierta de pies a cabeza en un estampado a cuadros de deslumbrante dorado, les daba la bienvenida. Y cuando le preguntaban su identidad, la extraña figura, que supuestamente no habla, murmura por lo bajo: “Soy un oryx”.
Pero esta es la Copa del Mundo Qatar 2022, donde hay algo todavía mejor que la entrada VIP: también está el ingreso VVIP.
De qué se trata
Y no está disponible, y ni siquiera es visible, para ninguno de nosotros. Flanqueada por vallas y desconectada de la red de tránsito normal, la entada VVIP de Al Bayt es un inmenso portal por el que los hinchas realmente importantes -como el emir de Qatar, que llega en helicóptero y se mete de inmediato en un Mercedes Benz- son conducidos directamente hasta su puesto superespecial en el estadio. Así se aseguran de no interactuar jamás con los hinchas comunes, y ni siquiera tener que compartir el mismo espacio, precisa La Nación con información de The New York Times.
Aunque toda sede deportiva tiene su sistema de lujo escalonado: el palco de los dueños del club anfitrión, los salones para empresarios, ascensores de acceso especial, plateas ridículamente caras, y plateas aún más ridículamente caras. Pero el Mundial de este año, donde convergen dos entidades forradas en dinero y atribuciones -Qatar, donde todo el poder y los privilegios emanan del emir, y la FIFA, el organismo del gobierno del fútbol mundial, con sus ingentes fondos y su red de patrocinadores-, es un crudo recordatorio de que siempre es posible alcanzar un nivel más rancio de exclusividad.
El alcohol como protagonista
En esta Copa del Mundo, la mayor diferencia entre una platea de lujo y una platea de no-lujo es el alcohol. Para consternación de los hinchas, y también de Budweiser, cerveza oficial del torneo desde 1986, el reino de Qatar dio marcha atrás con su decisión anterior y decretó, poco antes de la apertura del Mundial, que la venta de cerveza con alcohol -y de hecho, de todas las bebidas alcohólicas- estaría prohibida en todos los estadios y sus inmediaciones.
Pero eso no afectó la canilla libre y gratuita de cerveza, champagne, whisky, gin, vino y después bebidas espirituosas que fluye ininterrumpidamente para los hinchas en los sectores VIP y VVIP. Al parecer, las reglas no son iguales para todo el mundo…
En el salón de descanso de las plateas de 3000 dólares del estadio Al Bayt durante el partido de Estados Unidos con Inglaterra, por ejemplo, el menú del bar incluía champagne Taittinger, whisky Chivas Regal de 12 años, brandy Martell VSOP, y tequila José Cuervo 1800.
VIP, VVIP y todavía más
Por otro lado, un qatarí involucrado en la organización logística del torneo que no quiso hablar oficialmente porque lo tiene permitido, dijo que a veces hay un exceso de VIP en los eventos de Qatar. En esos casos, muchas personas terminan ascendiendo a VVIP, y entones los organizadores se ven obligados a crear un nivel completamente nuevo: VVVIP, el equivalente humano de un hotel de siete estrellas.
Con toda esa inflación VIP, no es extraño que a los hinchas los preocupe su estatus en el escalafón de la exclusividad.
Hace unos días, en el lujoso hotel Fairmont Doha, que durante el torneo se ha convertido en una imán para las exestrellas del fútbol, los magnates y los personajes más encumbrados de la FIFA, había funcionarios dando vueltas en el lobby, a la espera del primer partido del día. Y allí estaba el guardia de seguridad para repeler a los visitantes no deseados.
Una miembro del Consejo de la FIFA caminaba por los pisos de mármol del vestíbulo con el celular pegado a su mejilla derecha: le decía a la persona del otro lado cuántos boletos (gratuitos) necesitaba para cada partido. Más allá, otro funcionario de la FIFA repartía entradas ya adquiridas entre los huéspedes del hotel.
Cuando se acercaba el momento de partir hacia el estadio, aparecieron dos mujeres de traje azul marino con carteles que indicaban a los invitados que las siguieran: uno de los carteles era para “FIFA VIPs”, el otro, para “FIFA VVIPs”.
Minutos después, una pareja muy bien vestida recibió sus entradas. La mujer espió e interior del sobre: malas noticias. “Solo VIP”, murmuró.
En la salida de autos del hotel, los VVIP fueron conducidos a una caravana de camionetas negras que los esperaba para llevarlos al partido. Los VIP tuvieron que conformarse con tomar el colectivo…
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