Luego del agónico triunfo, los jugadores se tomaron su tiempo para sentirle el gustito a la victoria. Primero, explotaron los festejos con la invasión del cuerpo técnico y los miembros del banco al campo de juego. Después se trasladaron al vestuario, donde resonaban ruidos de bombos y tambores. Justamente el gestor del histórico gol que le dio el triunfo a la Argentina fue Martín Palermo. El delantero de Boca afirmó que sufrimos hasta lo último. Sabemos que tenemos que ir a Uruguay y va a ser otra final, por lo que hay disfrutar esto y a partir de mañana pensar en ese partido. Luego, el Titán hizo referencia el bueno momento que está pasando: No imaginaba que mi carrera terminaría con esto. El fútbol tiene revancha y después de 10 años se me presentó esta nueva oportunidad en la Selección. Siempre me ensañaron a mirar para adelante. Finalmente, afirmó que entiende el enojo de la gente y que espera que el miércoles contra Uruguay en el centenario el equipo pueda regalarle una alegría. Otro de los que volvieron a vestir la camiseta de la selección fue Pablo Aimar, quien confesó sentir nervios y ansiedad. Por momentos me sentí bien y por otros no tanto, aunque me pone contento haber participado en el primer gol. Sobre Palermo, dijo que está siempre ahí y siempre me ha tocado sufrir sus goles. Hoy por suerte pude disfrutarlo. Otro que se detuvo a hablar de Martín Palermo fue el capitán del equipo Javier Mascherano, quien afirmó que a esta altura es un jugador que tiene un don, que está tocado para estos momentos. La realidad es que nos salvó a todos. Agregó que la vida del delantero de Boca es una película y que ojalá que no termine acá, que sea en el Mundial.
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