Martín Palermo haciendo lo que más sabe: festejar goles.
El delantero Martín Palermo se convirtió en el máximo goleador histórico de Boca Juniors al convertir dos tantos en la victoria ante Arsenal por 4-0, por el torneo Clausura del fútbol argentino y elevar así a 220 su cuenta personal de goles.
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El delantero platense llegó a esa cifra tras 360 partidos jugados en el club de la Ribera con y superó a Roberto Cherro, quien había anotado su conquista 218 en septiembre de 1938, lo que era record hasta la goleada de los dirigidos por Pompei sobre Arsenal.
En su primera conquista de la noche Palermo fue asistido por Juan Román Riquelme, quien festejó el gol por su cuenta -como si él mismo lo hubiera convertido- y no hubo abrazo entre ambos compañeros.
El segundo tanto de Palermo, el cuarto del equipo, fue similar, pero esta vez Nicolás Gaitán fue el que, ante la salida del arquero rival, eligió tocar hacia un costado para que el delantero de 36 años defina con el arco a su merced y siga aumentando su cosecha personal.
Palermo, uno de los delanteros que Diego Maradona tiene en mente para formar la línea mundialista, debutó en Boca el 3 de septiembre de 1997, luego de comenzar su carrera profesional en Estuiantes de La Plata.
En ese entonces el máximo goleador de Boca ya acumulaba 43 anotaciones en 86 encuentros. El primer gol de Palermo con la camiseta azul y amarilla fue ante Independiente, el 30 de septiembre de 1997, semestre en el que protagonizó nueve gritos en 21 partidos.
Luego llegaría la época dorada y de película, repleta de títulos y hechos que conmovieron a los hinchas, con la obtención de la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental ante Real Madrid, donde Palermo convirtió los dos tantos de la victoria 2-0.
En el primer semestre de 1998 marcó 12 goles en 15 encuentros y en el segundo fueron 20 tantos, una cifra que aún permanece como récord en torneos cortos.
Convirtió su gol 100 con los ligamentos de la rodilla rotos en el Cementerio de los Elefantes ante Colón, volvió unos meses después en el partido contra River por la Copa Libertadores donde anotó otro histórico gol que selló la serie y eliminó a los por entonces conducidos por Américo Rubén Gallego.
El año pasado fue autor de otro récord: le hizo un gol a Vélez de cabeza desde la mitad de la cancha, recordando a otro que le había convertido a Independiente desde una posición similar pero con el pie. Y así se pueden narrar las miles de pequeñas historias que fueron cada uno de sus goles.
El goleador platense igualó a Cherro en el empate 4-4 ante Vélez por la séptima fecha del torneo Clausura y de ahí, cuando todos esperaban ese gol que lo dejara solo en la historia de Boca, Palermo sufrió seis partidos de sequía que sorprendieron a propios y extraños.
Pero finalmente el día llegó. Nadie dudaba que este momento llegaría. El fubolista se armó de paciencia y, como a lo largo de toda su carrera, persistió hasta conseguir su objetivo. Aquella fantástica jugada de Juan Román Riquelme que lo dejó solo frente al arquero hacia presagiar que el mediocampista haría otro de sus inolvidables goles. Pero no, como la historia entre ambos jugadores pide, Palermo volvió a convertir tras una asistencia de Riquelme. La vieja fórmula de siempre, desde que se fue Guillermo Barros Schelotto.
Así, con un suave toque hacia el costado que lo dejó solo frente al arco, Martín Palermo empujó la pelota hacia la red y se sacó la pesada mochila para entrar en la gran historia de Boca. Hizo lo que nadie antes pudo hacer: 219 tantos con la camiseta Xeneize.
Pero el goleador no se conformó y fue por más. Por eso, en el segundo tiempo, la obra se repitió pero con distintos actores, ya que fue Nicolás Gaitán quien lo dejó solo al goleador frente a la red para que éste marque su gol 220, el último, por ahora.
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