Julio Grondona fue reelecto ayer por séptima vez consecutiva como presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en el marco de una asamblea que contó con un respaldo inusual de parte de la mayoría de los votantes.
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Apenas los representantes de los clubes Independiente y Vélez Sarsfield se opusieron a este octavo período seguido del veterano dirigente (76 años), que en principio controlará los destinos de la "casa mayor" del fútbol local hasta la temporada 2011.
El resto de los 44 asambleístas presentes (no votaron por diferentes circunstancias los delegados de Boca Juniors, Racing Club y Rosario Central) aprobó una nueva gestión de "Don Julio".
De este modo y si consigue terminar su nuevo mandato, el directivo establecerá el record de permanecer durante 32 años al frente del cargo, en el que sucedió a Alfredo Cantilo en 1979.
En realidad, la legitimidad de Grondona como titular de la AFA nunca estuvo en riesgo, ya que no hubo lista opositora y, desde temprano, se supo que solamente los citados Independiente y Vélez Sarsfield iban a oponerse a su continuidad.
La jueza Liliana Giorgetti no entregó la autorización pertinente para que el representante de Central se presentase a la votación.
En tanto, los delegados de Boca y Racing se excusaron de participar del cónclave, por sendas cuestiones particulares.
Una vez concluida la votación, el dirigente sostuvo que la jornada representó "uno de los días más importantes para mí dentro del fútbol argentino".
"A los hombres públicos se los conoce por sus obras y creo, perdonen la modestia, que algo hice", se jactó Grondona, acompañado por sus hijos Julio (presidente de Arsenal), Humberto y Liliana, su esposa Nelly y sus nietos Pablo y Giuliana.
Además, Grondona también recibió el respaldo de otros directivos, del ámbito internacional.
Así estuvo el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Ángel Villar, y su par de la Confederación Sudamericana de fútbol (Conmebol), el paraguayo Nicolás Leoz.
El único momento de cierta "tensión" durante la noche se produjo cuando el asambleísta de Vélez, Fernando Raffaini, objetó cierta consideración del Activo en el momento de aprobar la "Memoria y Balance" del ejercicio 2006-2007.
Esa situación originó la respuesta de Grondona, quien acusó a la dirigencia de la entidad de Liniers que "si ahora desconfían, me extraña que no hayan hablado en el 2001, cuando tenían una deuda de seis millones y medio de pesos".