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Es cierto que Gimnasia equivocó el planteo y casi podría decirse que «se suicidó». Porque salió a defenderse muy cerca de su arco y le permitió a River manejar la pelota con comodidad hasta el borde del área, ventaja que a un equipo de ese nivel futbolístico y de esa categoría de conjunto no se le puede dar.
River definió el partido en apenas 6 minutos. Primero en una jugada individual de Cavenaghi -con definición de alta jerarquía-y después con un desborde de D'Alessandro y un centro perfecto que cabeceó con precisión Fuertes. A partir de allí empezó a mostrar todo el talento que tienen sus jugadores. Ludueña por derecha, en la posición que habitualmente ocupa Coudet y Zapata por izquierda, desbordaban permanentemente a sus marcadores y tenían tiempo para enviar centros al área que siempre llevaban destino de una cabeza de los delanteros de River.
Gimnasia no encontró casi nunca la pelota y en las pocas veces que lo logró la utilizó muy mal. Simplemente porque Sosa y Lobos estaban aislados de sus compañeros.
River hizo merecimientos y creó situaciones como para marcar varios goles más, pero la gran actuación de Olave se lo impidió. El arquero de Gimnasia tapó tres mano a mano y descolgó varios centros peligrosos, pero no pudo contener el remate esquinado de D'Alessandro (luego de una jugada de alto nivel) que se convirtió en el tercer gol y en la síntesis de lo que fue River. D'Alessandro gambeteó tres jugadores y le pegó cruzado.
Está en la punta y no la quieredejar y con actuaciones como la de ayer es muy difícil que le saquen el campeonato.
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