Concentración, voluntad y actitud positiva fueron las virtudes de Central, ante un rival que sólo encontraba con remates de media distancia el camino para llegar hasta Gaona.
Todo cambió cuando el técnico Cuca se «jugó entero»: sacó a Alexandre e hizo ingresar a Grafite, un tercer delantero. Esa variante fue fundamental. San Pablo tuvo mayor profundidad y con el crecimiento del volumen futbolístico de Marquinhos fue acorralando a Central. El equipo brasileño se adueñó del juego y creó varias situaciones de gol, convirtiendo en figura a Gaona. Hasta que con un cabezazo de Grafite, cuando se jugaba el descuento del primer tiempo, logró el empate.
Con San Pablo como dominador de la pelota, pero sin profundidad, Central contrarrestó cubriendo bien los espacios, presionando y tirando pelotazos para que Belloso, Herrera y después González intentaran la proeza. Sin embargo, apareció otra vez Grafite para darle el triunfo a San Pablo e ir a los penales.
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