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5 de marzo 2004 - 00:00

Rosario, de fiesta

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Individualmente, con una gran capacidad, pero con vacilaciones que lo hacían dudar en defensa y en ataque. No hubo mucho más para el análisis.

El tema de los árbitros es una constante y habrá que dejarlo de lado: no le cobró un penal en favor de Coritiba y le anuló un gol (legítimo) a Rosario Central. Tal vez, lo importante fue la actitud de este equipo que dirige Russo: salir del desorden, asegurando la pelota, poniéndola a ras del piso y buscando huecos entre los defensores. Fue lo mejor del equipo local.

Coritiba, en cambio, se paró --de pronto-de forma estratégica, esperando, sobre su propio terreno, buscar salida a través de Luis Mario e intentar el remate de media distancia (cosa que sus jugadores hacen muy bien) para tratar de revertir la historia, después del gol de «Vitamina» Sánchez. Sólo con eso provocó que Gaona debiera revolcarse en dos remates que llevaban pimienta y otros dos que pasaron muy cerca de los palos.

Con un gol de diferencia, ni Central fue a buscar con ímpetu ni los brasileños mostraban gran vocación para salir a forzar el empate. Hasta que llegó lo que se esperaba. Contraataque, Herrera quedó mano a mano con Fernando y envió cruzado a la red. Partido definido.

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