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Carente de claridad para vulnerar a un Rosario Central que supo agrupar gente y recluirse en su campo para preservar el fútbol, San Lorenzo se fue sumiendo en su propia impotencia y terminó nervioso, a tal punto que soportó las expulsiones de Ricardo Verón y Jonathan Bottinelli.
En el primer tiempo, Rosario Central equilibró el juego en la mitad de la cancha desde el arranque y le creó dificultades en la creación al local. Por eso San Lorenzo recurrió a los pelotazos para Leonardo Ulloa, quien con su potencia se convirtió en una amenaza para los rosarinos.
Sin embargo, en el segundo tiempo, Rosario Central se quedó sin Eduardo Coudet, y a partir de esa instancia se replegó y ya no salió a pelearle el medio a San Lorenzo, sino que se dedicó a esperarlo en su campo.
San Lorenzo arrinconó y comenzó a dilapidar situaciones para convertir. Una de las más claras fue a los 8 minutos cuando Ulloa dejó pasar el balón en lugar de rematar con el arco a su disposición y con Castellano a su merced. La otra se produjo a los 25 minutos cuando Ulloa asistió a Darío Bottinelli y éste perdió en el mano a mano con Castellano.
La desesperación y los nervios comenzaron a apoderarse de los jugadores de San Lorenzo y se debieron ir expulsados Verón y Jonathan Bottinelli. El panorama se complicó ya que, en la jugada final del encuentro, Lavezzi se lesionó y se presume que sea un desgarro.
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