El ex ciclista estadounidense Lance Armstrong admitió en una entrevista televisada que sus siete títulos del Tour de Francia fueron "una gran mentira" y se vieron impulsados por una serie de sustancias prohibidas, revirtiendo así años de estar negando el uso de dopaje.
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En su primera entrevista desde que fuera despojado de todos sus triunfos, incluyendo los siete títulos del Tour de Francia y la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Sídney-2000, Armstrong realizó un magistral acto de contrición pública, aunque para muchos, en el lugar y momento equivocados.
Intentando explicar su contaminado pasado, Armstrong concedió al programa de la presentadora de televisión Oprah Winfrey su primera entrevista desde que se le suspendiera del deporte de por vida.
En ella, Winfrey llevó al exciclista caído en desgracia a admitir haber tomado sustancias dopantes para mejorar su rendimiento deportivo, echando por tierra los 15 años que se pasó diciendo al mundo no haberse dopado jamás.
"Yo sé la verdad. La verdad no es lo que se decía por ahí, la verdad no es lo que dije", aseguró Armstrong. "Tomé mis decisiones. Son mis errores. Y estoy sentado aquí hoy para reconocerlo y decir que lo lamento", dijo el exciclista.
"Ciertamente, soy un personaje defectuoso", dijo Armstrong, quien fue venerado como un sobreviviente de cáncer que venció y dió las vueltas a las probabilidades de tener éxito en la máxima competición del ciclismo, para a continuación, utilizar su fama para ayudar a otros a luchar contra la enfermedad.
La primera parte de la entrevista reveló otro aspecto de la personalidad de Armstrong que muchos en el medio del ciclismo conocían y que el gran público y la prensa ignoraban: el "Tejano de Hierro" era un dictador no sólo a lo interno de su equipo, sino también en el propio Tour francés y la Unión Internacional de Ciclismo.
Armstrong admitió que su personalidad tiene "fallas" y que en ocasiones fue "abusivo" con otras personas en el intento de defender sus logros y a su equipo, aunque negó haber obligado a otros compañeros a doparse.
El anuncio de la entrevista causó gran expectación porque se esperaba que Armstrong revelara nombres de los que le ayudaron a implementar su programa de dopaje, acusaciones que podrían salpicar a altos dirigentes del ciclismo mundial.
Empero, el tejano se fue por las ramas y reclamó para sí toda la responsabilidad, en contra de los deseos de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que le han ofrecido rebajar su sanción de prohibición de por vida a una pena menor a cambio de revelar de nombres de proveedores y cómplices y dar detalles sobre el sistema que empleó.
"Yo no inventé la cultura (del dopaje), pero no traté de detener esa cultura, y eso es un error mío, es lo que tengo que lamentar, y el deporte ahora está pagando el precio por eso y yo estoy sintiéndolo", aseveró Armstrong.
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