El joven muchacho resiste todo lo que puede. Las pocas personas que caben en el pasillo lo comprimen contra la valla y él, rebosante de alegría, le da la mano al ídolo, al que siguió toda su carrera. “Delpo te amo”, suelta, con un grito que sale más desde su corazón que de su boca. La presencia de Juan Martín Del Potro arrasó al Argentina Open y puso de manifiesto que su figura sobrepasa a todo en el tenis argentino.
La larga ausencia del tandilense provocó un vacío que fue ocupado por diversos jugadores, según sus momentos. Diego Schwartzman fue, sin lugar a dudas, el tenista que caló más hondo en el cariño popular en los últimos. Sin embargo, a pesar de generar niveles exacerbados de efusividad y de haber ganado el título del ATP porteño en 2021, no reviste comparación con lo que ocurrió el martes por la noche en el Court Central Guillermo Vilas.
Del Potro promovió una expectativa nunca vista en el Argentina Open, un magnetismo capaz de vaciar boleterías y convencer a quienes no tenían entradas para la sesión nocturna de quedarse en el predio y seguir el partido ante Federico Delbonis por la pantalla gigante instalada en el lugar.
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Ni siquiera la presencia del legendario Rafael Nadal, con decenas de Grand Slams en sus vitrinas y ya consagrado como uno de los máximos ídolos del tenis mundial, instaló un interés permanente en el tradicional club de Palermo, cuando regresó en 2015 y 2016. En esta edición del torneo de Buenos Aires todo giró en torno al tandilense. Desde el sábado a la mañana sólo se habló del exnúmero 3 del mundo.
La jornada nocturna del martes, día de su regreso a los courts tras 965 días, fue la más multitudinaria. Se informó oficialmente que se vendieron 4.950 tickets, el máximo posible para el estadio principal. No obstante, el aforo estaba sobrepasado, con gente en las escaleras y muchísimo público en el resto del predio. La fila para ingresar al club tuvo, por momentos, más de 500 metros.
No resulta extraño, entonces, que la segunda ocasión de la “Torre de Tandil” en el Argentina Open haya marcado un hito de taquilla en el BALTC. Con 59.436 espectadores, es el mayor aforo en más de una década y el registro máximo sin el agregado de tribunas tubulares. Entre 2006 y 2008, el Court Central adicionó cerca de mil lugares, de manera que en las tres ediciones se superó las 60.000 personas.
El regreso del gigante amable acaparó la atención en todo el mundo del tenis. Deportistas, medios y torneos de todo el planeta estuvieron pendientes del último baile del as de espadas. La transmisión oficial del torneo llegó a 120 países. La conclusión es imposible de esquivar: Del Potro pone al tenis argentino en el centro visual, un embajador que realza todo con cada paso.
llanto del potro.mp4
TyC Sports
Quizás el duelo entre el doble medallista olímpico y Delbonis represente el partido más importante de la historia del torneo, incluso por encima de la final de 1973 entre Vilas y el sueco Björn Borg, o la de 1968 entre los australianos Rod Laver y Roy Emerson. En el caso de los oceánicos ya eran figuras consagradas, pero los que protagonizaron la definición de hace 49 años recién comenzaban su estrellato. El martes por la noche se midieron quienes materializaron el triunfo de la Copa Davis, amigos personales, uno de ellos ex Top 3 y campeón de Grand Slam. Y no se puede dejar de lado el hecho de que se tratara de una primera ronda.
La venta masiva de entradas no fue el único impacto económico que tuvo esta edición del Argentina Open. Una vez anunciada la presencia de “Delpo” se informó que en 2022 hay récord de sponsors asociados al certamen, con un total de 28, con casi una decena de nuevas marcas que invirtieron en la cita porteña de la ATP.
Sólo el propio tenista sabrá qué depara el camino que tiene por delante. Está claro que esta fue la última vez que Del Potro disputó el centenario torneo de Buenos Aires, y el hecho de que anunciara que no jugará el ATP 500 de Río de Janeiro pone en evidencia que la última carta para volver a competir será una con tintes milagrosos. Mientras las alternativas y deseos bailan entre sí, el tenis argentino siente el retiro de su mejor guerrero.
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