Vélez profundizó la crisis de River y le dio una lección de fútbol práctico. Diego Simeone había declarado que su equipo iba a aparecer en la sexta fecha, pero fue uno de sus peores partidos, sin personalidad y con mucha confusión táctica.
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Hugo Tocalli salió con un cauto 4-4-2, tratando de trabar la pelota en la mitad de la cancha y atacar por los costados con Nicolás Cabrera y Víctor Zapata.
River, en cambio, presentó un 4-2-3-1, que naufragó por falta de profundidad, sobre todo después de la temprana lesión de Radamel Falcao García, que fue reemplazado por el uruguayo Flores, pasando el juvenil Andrés Ríos como único delantero.
Vélez manejó la pelota y creó peligro permanente a partir de la habilidad de Juan Manuel Martínez y la potencia de Cristaldo, quien abrió el marcador con un buen remate cruzado. En el segundo tiempo, Simeone volvió a cambiar su esquema. Salieron Facundo Quiroga y Ferrari para que entraran Salcedo y Augusto Fernández. Ponzio pasó a la defensa junto a Tuzzio y Villagra, y Salcedo al ataque con Rosales por derecha y Ríos por izquierda. Fue un 3-3-1-3, con Buonanotte de enganche.
Ese esquema agresivo hizo que el partido se volviera de ida y vuelta, con muchas situaciones de gol (las más claras para Vélez) que no se concretaron por la buena actuación de Ojeda y Montoya.
Andrés Ríos consiguió el empate y pareció que los dos se conformaban con el resultado, pero Vélez tenía una carta más.
Desborde y remate de Papa que pega en el travesaño y en el rebote, el uruguayo Hernán Rodrigo López con un cabezazo de pique al suelo definió el partido.
Vélez fue un justo ganador. Tocalli le dio a Simeone una lección de fútbol clásico y práctico ante un innovador que confundió a sus jugadores con su planteo.
River está muy lejos de aparecer, con la potencia que lo llevó a ser campeón del Clausura; el que está apareciendo, en cambio, es Vélez. Cada vez más firme y más convencido de sus posibilidades.
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