Vélez se llevó un gran triunfo de Quito
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Durante los primeros 20 minutos, el conjunto local intentó hacer prevalecer una mejor adaptación al terreno de juego, embarrado en algunas sectores por las lluvias caídas en las horas previas al comienzo del partido.
Sin embargo, Vélez se ordenó bien en el fondo y casi no pasó sobresaltos.
Y cuando llegaron hasta sus dominios, el arquero Sessa respondió muy bien.
Así, a los 15m., el guardavallas visitante salvó una estupenda chilena de Agustín Delgado y sobre los 18m., Neicer Reasco se escapó por derecha y exigió otra buena atajada del 'Gato'.
Pero a partir de esa llegada, el dominio de la Liga fue decreciendo y Vélez, a partir de la conocida combatividad de su mitad de cancha, empezó a emparejar las acciones.
Entonces, el conjunto de Miguel Russo se fue animando a pisar el área de enfrente, a pesar de que Gracián no ejerció con criterio la tarea de conducción y que los atacantes Lucas Castromán y Rolando Zárate tuvieron más despliegue físico que puntería.
Y sobre los 35m., el equipo de Liniers consiguió el desnivel, con un disparo de larga distancia de Somoza (como ocurrió el viernes último ante Gimnasia y Esgrima La Plata en el Clausura local), que se desvió en un defensor ecuatoriano e ingresó por el poste izquierdo del arquero Cristian Mora.
Con la ventaja entre manos, Vélez se sintió como "pez en el agua": esperó bien plantado atrás (Pellegrino y Pellerano casi no tuvieron fisuras) y buscaba progresar en terreno rival a partir de las proyecciones por las bandas de los volantes Bustos o Broggi.
En esos 10 minutos finales, el elenco visitante no tuvo inconvenientes y hasta pudo haber ampliado las cifras si Gracián se hubiese animado a ser más punzante.
La segunda etapa trajo el empate de la Liga Deportiva Universitaria, apenas se cumplían los 9 minutos.
En una jugada de pelota parada, Urrutia cabeceó, la pelota se desvió en Pellegrino y Sessa quedó sin asunto. 1-1 y vuelta a empezar.
Lo cierto es que el elenco ecuatoriano, entusiasmado por la conquista, comenzó a prevalecer en la cancha, a partir de las subidas de Reasco, que se volvía en jeroglífico indescifrable para Broggi y Marcelo Bustamante.
La altura de Quito (2.800 metros sobre el nivel del mar) comenzaba a pasarle factura a los volantes velezanos y, entonces, la Liga Deportiva Universitaria asomaba como dominadora.
Sin embargo, cuando Vélez estaba para tomarse un respiro, la jerarquía individual de sus jugadores le entregó nuevamente la ventaja: ocurrió a los 20m., con un desborde de Castromán, la habilitación para Bustos y la entrada franca de Gracián, quien definió a arco vacío y estableció el 2-1 para los de Russo.
Parecía que la diferencia tranquilizaba a uno y desesperaba a otro, pero sobre los 24m., una mano (¿casual?) de Rolando Zárate dentro del área determinó la sanción de un penal para la Liga Deportiva, de parte del árbitro colombiano Oscar Ruiz.
Sin embargo, Sessa se encargó de frustrar a los simpatizantes locales y, arrojándose abajo y sobre el poste derecho, evitó el empate, tras el disparo del peruano Palacios.
La atajada del 'uno' visitante tuvo un efecto psicológico fundamental: porque el combinado ecuatoriano empezó a cargar con desorden y con desconfianza y porque Vélez tomó oxígeno con las entradas de Sena y Enría.
Inclusive, el 'Caio' Enría tuvo el tercero en sus pies, pero levantó demasiado el remate, a los 36m.
Y la desesperación del equipo local decidió el pleito sobre los 39m., cuando Somoza le puso un pase perfecto a Rolando Zárate, quien definió en el cara a cara con Cristian Mora y puso el indescontable 3-1 en favor de los de Liniers.




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