Vélez Sarsfield venció esta noche a Universitario, de Perú, por 4 a 3, con diez hombres durante más de un tiempo y luego de ir perdiendo 3-1, merced a los dos golazos y la notable actuación del chico Damián Escudero, lo que lo convirtió en el primer clasificado a los octavos de final de la Copa Libertadores.
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Por eso la hinchada 'fortinera' terminó cantando su amor a la Libertadores como en los buenos tiempos del entrenador Carlos Bianchi.
Es que Vélez se transformó en el dueño absoluto de la zona 5 y tiene las mejores perspectivas de alcanzar el número uno en la fase de grupos.
El primer tiempo tuvo un desarrollo inusual, no tanto por el buen juego que desarrollaron ambos equipos como por las alternativas cambiantes en el marcador, con goles, golazos y cambios de mano permanentes.
Y todas esas emociones transcurrieron desde antes que se cumpliera el primer minuto de juego hasta los últimos segundos.
Literalmente, se 'mataron' a goles Vélez y Universitario en los 45 minutos iniciales.
Es que ya a los 39 segundos los visitantes se pusieron en ventaja por intermedio del argentino Rafael Maceratesi, quien tocó a la red con la cara externa del pie izquierdo un balón lanzado por José Moisela.
Pero apenas cinco minutos después el local llegó a la paridad mediante una sorpresiva llegada en ataque del lateral izquierdo Marcelo Bustamante.
Claro que ni tiempo de celebrar tuvo el equipo de Miguel Angel Russo, porque a los 7 minutos otro argentino, el ex Boca Juniors Gastón Sangoy adelantó nuevamente a los peruanos con una buena definición, luego de una lucida acción personal.
Vélez no se intimidó por la nueva conquista de los dirigidos por el también compatriota Juan Amador Sánchez y fue en pos de una nueva igualdad, aunque las numerosas variantes (7) que ensayó Miguel Russo para este partido le iban a jugar una mala pasada en defensa.
Es que a los 23 minutos Miguel Cevasco lanzó un centro desde la derecha que fue peinado por el defensor paraguayo Germán Centurión (ex Argentinos Juniors y San Lorenzo) y la pelota ingresó por el segundo palo, ante el fastidio del arquero Sebastián Peratta.
Este golpe asestado por los 'cremas' sí pareció afectar el ánimo de los dueños de casa, que pasaron largos minutos como paralizados, sin el ímpetu necesario para revertir la historia.
Pero los visitantes cometieron algunos errores defensivos imperdonables en este tipo de competencia al cometer repetidas infracciones en el borde de su propia área, que a la postre les terminaron resultando fatales.
Claro que primero tenía que aparecer la magia de Damián Escudero, hijo del 'Pichi' Osvaldo, campeón mundial juvenil en Japón 1979 con César Menotti y Diego Maradona, para dejar tres hombres atrás en una baldosa y con túnel incluido a Percy Lozada, para luego definir de zurda contra el palo izquierdo del arco defendido por José Carvallo.
Este tanto llegó cuando transcurrían 43 minutos, y a los 45 esa negativa inclinación de los peruanos a cometer faltas próximas al arco le permitieron a Mauro Zárate, emulando la pegada de su hermano, cerrar el primer tiempo con un "tremendo" 3 a 3.
Claro que entre un gol y otro el chico Darío Ocampo cometió con los brazos una torpeza que se transforma en destreza cuando debe utilizar las piernes: le aplicó un codazo a Maceratesi y el árbitro paraguayo Ricardo Grance lo expulsó.
Así, con ese panorama, salió el equipo velezano a jugar el segundo tiempo, confiado en sus fuerzas pese al hombre de menos, pero con la irrenunciable voluntad de no ceder puntos en este campeonato.
Sin embargo esas pretensiones chocaron repetidamente con la tozudez de Lucas Castromán, empecinado en hacer su gol, y algunos excesos de individualismo del más chico de los Zárate y Escudero.
Pero Vélez iba e iba, con el apoyo de su gente, sin cuestionarse errores y con la idea fija en dar vuelta un marcador como pocos días atrás hizo Estudiantes en cancha de Quilmes con otro equipo peruano como Sporting Cristal, aunque en esa ocasión los platenses perdían en el primer tiempo 3-0.
Y al final Vélez tuvo su merecido premio, otra vez por el atrevimiento de Escudero, quien encaró entre tres rivales que lo rodearon pero no lo obstaculizaron, permitiéndole un disparo bajo, no muy fuerte, desde el borde del área, que pasó de "caño" a Lozada y no pudo ser alcanzado sobre su derecha por Carvallo.
Fue estallido entonces de la popular velezana, grito del chico goleador que inmediatamente fue reemplazado por Ariel Broggi y apenas un par de minutos de sufrimiento para cerrar la historia.
Una historia que determinó la clasificación de Vélez a la próxima instancia copera cuando todavía le quedan pendientes dos partidos: el 11 de abril con el uruguayo Rocha en Punta del Este (Maldonado) y el 18 con Liga Deportiva Universitaria de Ecuador en Liniers.
Si los de Russo vuelven a sumar de a tres en esos encuentros se asegurarán el número uno entre los 16 clasificados para los octavos de final y de seguir en competencia, definirán todos sus compromisos como locales incluyendo la final.
Por lo pronto Vélez encabeza el grupo 5 con 12 unidades, escoltado por Rocha con 4, Liga Deportiva Universitaria con 3 y Universitario con 1.
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