Los dos Ford Falcon, el de Rafael Verna y el de Juan Manuel Silva disputando metro a metro la punta de la carrera. Finalmente, el triunfo fue para Verna.
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Detrás quedó Juan Manuel Silva a 016/1.000, pese a sus lamentos y distintos conceptos vertidos en cuanto a la definición de la carrera.
La competencia final lo mostró desde el comienzo a Ciantini, seguido por Silva, Verna, Moriatis, Ledesma, Ortelli. Mientras abandonaban prematuramente Ernesto Bessone (Dodge Cherokee) y Julio Catalán Magni (Dodge Cherokee), Ortelli logró superar a Ledesma y vueltas después se fue en busca de Moriatis. Mientras Ciantini aumentaba su ventaja, atrás marchaban Silva y Verna muy juntos, en tanto que al cumplirse la vuelta número 12 Ortelli pasó a ser tercero, desplazando a Moriatis, seguido por Urretavizcaya, Fontana y Ledesma.
El giro número 13 fue de mala suerte para Ciantini, ya que cuando nada lo hacía suponer su auto perdió potencia y se fue quedando lentamente. Poco después, ingresó en los boxes y Ciantini informó que «se trabó la caja y quedó en segunda. No se podía seguir y nos despedimos del campeonato. La carrera la tenía ganada». Silva se quedó con la punta, seguido por Verna, Ortelli, Moriatis, Urretavizcaya y Fontana, cuando se cumplían las primeras 15 vueltas.
Poco después, Ortelli, sobre la base de un auto rápido y excelente maniobra superó a Verna en primer término, y vueltas después hizo lo propio con Silva ante la algarabía de los seguidores de la marca del «chivo».
Faltando 2 vueltas, se fue afuera levemente Ortelli sin perder la punta, mientras Marcos Di Palma (Chevrolet) debía ingresar en boxes. Pero la definición, que fue electrizante y para algunos polémica, quedó en manos de Verna y Silva, quienes cruzaron la línea de llegada casi con definición turfística de «bandera verde», teniendo en cuenta que Ortelli se quedó metros antes por la rotura de la cubierta trasera izquierda.
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