26 de diciembre 2022 - 00:01

Dólares paralelos: en un año irregular, perdieron fuerte contra la inflación

Hubo distintos momentos de tensión, con picos de volatilidad tras la salida de Guzmán. En los últimos meses, con tasas de interés positivas y dólar soja, Massa logró cierta calma cambiaria.

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Los dólares paralelos están finalizando 2022 en una relativa estabilidad cambiaria que comenzó a mediados de agosto y se extendió en el último cuatrimestre del año, ante las distintas medidas que fue tomando el Gobierno para disipar las tensiones tras la llegada de Sergio Massa al Ministerio de Economía. A pesar de que el fin del primer semestre se auguraba un fin de año complejo en términos cambiarios, el cambio en el gabinete económico renovó las expectativas en el mercado y logró consolidar una incipiente mejora en las variables macroeconómicas.

A comienzos de año, cuando Guzmán estaba al frente del Palacio de Hacienda, uno de los momentos de tensión que atravesaron las cotizaciones paralelas fue en las horas previas al anuncio del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional a fines de enero. En ese período, el dólar CCL trepó 17,2%, el MEP 11,6% y el blue 7,2%. Luego del acuerdo, la incertidumbre se atenuó, las cotizaciones se estabilizaron a la baja y comenzó un período de calma cambiaria que se extendió hasta principios de junio.

Complejidades

Terminando el primer semestre, cuando comenzaron a intensificarse los rescates masivos de los Fondos Comunes de Inversión de los bonos en pesos, las tensiones cambiarias se recrudecieron ante un panorama que complejizaba el programa de financiamiento del Tesoro en el mercado local. En junio, los dólares financieros treparon 16,6% y el blue 13%. Esta tendencia se intensificó con la posterior renuncia de Guzmán y la asunción de Silvina Batakis en su lugar. De esta forma, en julio el dólar CCL tuvo un alza del 17% alcanzando un máximo histórico, aunque luego se estabilizó a la baja, y el dólar blue tocó un máximo de $338, para luego acomodarse en la zona de $295.

En agosto, la llegada de Massa renovó las expectativas en el mercado y logró frenar la fuerte volatilidad de los dólares paralelos. Sobre este punto, Matías de Luca, economista en LCG, señaló: “El cambio generó un shock positivo en las expectativas. Se percibe un ministro con mayor espalda política para efectuar cambios. No obstante, la ‘estabilidad’ vino de la mano de medidas transitorias como el dólar soja, que no pueden utilizarse eternamente. Al mismo tiempo, el actual ministro convalidó un sendero positivo de la tasa de interés de la deuda que coloca el Tesoro, lo que ayudó a retener parte de los pesos que circulan. Pero de todos modos la sostenibilidad de la deuda en pesos está en la mira y cualquier trastabilleo como el que vimos en noviembre puede avivar una dinámica áspera de contener”.

En esta línea, el economista Federico Glustein, destacó que “en lo que va del año, los dólares financieros tuvieron una tendencia irregular donde predominó el salto de junio/julio que había quebrado la paz de los primeros meses del año, para, luego de ese episodio, mantenerse en períodos de estabilidad desde septiembre”. Glustein remarcó que el incremento nominal acumulado en el año se encuentra cerca del 65%, mientras que la inflación del período supera el 85%, es decir, dejaron por lo menos 20 puntos porcentuales de pérdida en términos reales. “Aunque, si contabilizamos el valor que debiera situarse el CCL teniendo en cuenta la base monetaria ampliada se encuentra en $390, se queda corto y se mantiene en un margen de crecimiento si sigue creciendo la emisión y los pasivos remunerados. Una de las razones por los que no estalló por los aires una devaluación del oficial es la contención de los financieros por tasa elevada”, aclaró.

Julián Grancharoff, miembro del OCEPP, consideró que, al momento de asumir Massa, las reservas netas estaban en mínimos y se hablaba ya de un salto del tipo de cambio oficial. Y remarcó que, sin embargo, “se optó por una especie de desdoblamiento temporal con el dólar soja que permitió que el Banco Central compre una cantidad de divisas considerable tanto en septiembre como en diciembre”. Y agregó: “Así, Argentina parece que finalmente logrará cumplir con las metas acordadas con el FMI”.

Hacia adelante, Grancharoff planteó que “los desafíos son enormes”. Y concluyó: “Argentina necesita muchísima más solidez externa de cara a 2023 que tendrá muchas presiones cambiarias vinculadas fundamentalmente a la disputa electoral y a una potencial sequía. A su vez, los vencimientos de la deuda en moneda doméstica son muy elevados y habrá que monitorear muy de cerca las dificultades para rollearla más allá de fines de 2023”.

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