El gobierno lanzará a la calle a más de 12.000 inspectores en fuertes operativos para detectar trabajadores no registrados. Estos se efectuarán en todo el país. Néstor Kirchner sostuvo ayer que no hay que pregonar el miedo, en cuanto a que fiscalizar el empleo en negro genera más informalidad y desocupación. Sin embargo, persisten esas dudas. Además, la doble indemnización impide la rotación de personal y resta incentivos para que las empresas generen trabajo genuino y de calidad. Así, en mayo se alcanzó un récord de 4 millones de personas que trabajan en la informalidad, 45,1% de la población asalariada.
La idea es restablecer la fiscalización del empleo registrado con espectaculares operativos que induzcan a blanquear empleados. Como no habrá ningún tipo de moratoria, el mensaje será simple: si hay incumplimiento, el empleador tendrá facilidades, pero no perdón. Tendrá que pagar todas las obligaciones, de lo contrario, asumir el costo de las sanciones.
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