6 de enero 2015 - 13:50

2015, año de cosecha

Por Sergio Chouza, integrante del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)

Los fundamentos de la economía están sólidos de cara al inicio del año. Economistas de diferentes vertientes esperan que nuestro país retome la senda virtuosa del modelo de crecimiento con inclusión social. Los elementos que permiten consolidar estas expectativas son: un dólar oficial estable gracias a su fijación en un nivel de convergencia macroeconómica; un nivel de reservas fortalecidas, que vuelven a crecer en su saldo anual después de cuatro años; Inflación que se desacelera mes a mes, a partir de políticas que actúan en contra de la concentración de mercado; el avance en materia de inversiones extranjeras, a pesar del contexto internacional adverso y el alentador desempeño del complejo agroexportador, a pesar del alto grado de acopio.

Avanzando punto por punto, e iniciando con el dólar, se puede dividir el 2014 en dos períodos: hasta el mes de octubre se registró la continuidad de la fuga de divisas por parte de grandes actores del sistema financiero, en base a maniobras especulativas por medio de la triangulación de bonos y acciones. Después de la corrección cambiaria del mes de enero, el dólar más caro retroalimentó estas operaciones, que no buscaban otra cosa que la desestabilización de la moneda y llevar la paridad cambiaria a los $20 por medio de sucesivas corridas. Con la nueva gestión del Banco Central, a partir de mayores controles sobre operaciones de evasión impositiva y de la ley cambiaria, el aumento exponencial en la cotización del dólar ilegal y del contado con liquidación se revirtió en más de un 20%. Los dos últimos meses del año transcurrieron con importantes sanciones a sociedades de bolsa y los peces gordos del mercado impedidos de llevar a cabo maniobras espurias.

Con las reservas se verificó un proceso similar. La primera mitad del año experimentó una continuidad en la evolución declinante del 2013, ya que acuciaban el pago de importaciones energéticas, intereses de deuda y los crecientes montos entregados en concepto de atesoramiento para ahorristas privados. Sin embargo, en el último trimestre del año las expectativas cambiaron, el resultado comercial se robusteció gracias a la entrada de dólares por el swap de divisas con China (más de U$S 2.300 millones) y la licitación del sistema 4G (U$S 1000 millones). Las reservas finalizaron 2014 en casi U$S 31.500 millones, esto es, 2,7% más que en el inicio del año.

Otro punto a analizar refiere al fuerte retroceso en el aumento de los precios internos. Si bien el año comenzó con una importante inercia inflacionaria provocada por la recomposición de los precios de los combustibles y la devaluación del tipo de cambio del mes de enero, se logró virar hacia la desaceleración en el índice oficial, tendencia también observada en las consultoras privadas. Programas heterodoxos de combate a la inflación, como Precios Cuidados, Red Comprar y Ahora 12, lograron aminorar las expectativas de subas de precios sobre el final del año. Así, se espera que la inflación redondee un avance sensiblemente menor que lo acordado a lo largo del año por los principales gremios en concepto de paritarias.

Respecto al sector primario de nuestra economía cabe resaltar que, pese a la férrea resistencia política que muchos de los dirigentes del sector suelen mantener, se han presentado importantes ganancias en 2014. Independientemente de la caída en los precios internacionales de los commodities agrarios, se verificó una cuantiosa liquidación de granos por parte de las cámaras exportadoras. En números, hablamos de casi U$S 24.000 millones, campaña que supera a los años 2012 y 2013 y se posiciona sólo un 4% por debajo del record histórico de 2011.

Otro aspecto a destacar es el de la recuperación de la inversión extranjera directa, a pesar del momento de incertidumbre que se vive a nivel internacional a causa del derrumbe en el precio del crudo. En concreto, a la inversión de las señales 4G, hay que sumar las dos etapas del acuerdo con Chevron (en conjunto U$S 2.800 millones) y los desembolsos venideros en las represas Kirchner y Cepernic (U$S 4.700 millones), Chihuido (U$S 1.500 millones) y el acuerdo de explotación de hidrocarburos no convencionales con Petronas (U$S 550 millones).

Un párrafo merece la disputa con los fondos buitres. Capeado el temporal de junio, después de la negativa de la Corte de EE.UU a revisar el fallo, se logró trazar el puente hacia 2015 con la consecuente caducidad de la cláusula RUFO. Se escuchan por estos días muchas especulaciones sobre una supuesta intransigencia estratégica de nuestro país a cerrar el conflicto, pero la verdad es una sola: Argentina se mantendrá negociando en condiciones justas, equitativas, legales y sustentables a largo plazo.

Con todo, hemos transitado cabalmente un 2014 con convulsiones externas producto de la debilidad de la demanda internacional. Recuperada la marcha positiva en los últimos meses, se espera un año de cosecha de todo lo sembrado en los casi 12 años de kirchnerismo: recuperación del crecimiento inclusivo, en detrimento de las sistemáticas predicciones fallidas de un fin de ciclo.

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