Desde el nacimiento del «corralito» bancario se fueron más de 2.030 millones de los depósitos privados, de los cuales 1.190 millones corresponden a las colocaciones en pesos y el resto a nominadas en dólares.
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Diciembre finalizó con un total de 15.506 millones de depósitos en pesos y 43.995 millones en dólares, del sector privado.
Más allá de la caída de los depósitos resulta interesante destacar los cambios regis-trados en la composición de las colocaciones privadas. Por el lado de los depósitos en pesos se destaca la caída de los depósitos a plazo fijo que de 6.675 millones pasaron a 3.591 millones (se cancelaron 3.084 millones). En este sentido las colocaciones más cortas, de 30 a 59 días de plazo, explican la caída: pasaron de 3.766 millones a 1.597 millones.
Una parte de estos fondos tuvo como destino las cuentas corrientes que crecieron 1.342 millones, totalizando a fin de diciembre 5.360 millones. Otra parte directamente se fue del sistema.
Las cajas de ahorro muestran un comportamiento estable punta a punta.
En cuanto a los depósitos en dólares el trasvasamiento de los plazos fijos a las cajas de ahorro resulta insoslayable. Los argendólares a plazo fijo cayeron de 35.580 millones a 23.581 millones, o sea 11.999 millones menos. Mientras que las cajas de ahorro crecieron 7.594 millones en términos absolutos (desde 5.851 a 13.445 millones). Pero también las cuentas corrientes fueron receptores de los plazos fijos cancelados. Los depósitos a la vista crecieron 2.082 millones, totalizando 3.224 millones. Frente a este panorama, la demanda potencial de dólares se redujo bastante en cuanto a los plazos fijos en pesos. Pero también resulta prácticamente imposible levantar el «corralito» para los depósitos en cuenta corriente y caja de ahorro, sobre todo los nominados en dólares. Lo cual deja en claro que imponer una especie de plan BONEX para los plazos fijos tampoco es ya la solución. J.G.H