La Coordinadora de Productos Alimenticios (COPAL) se pronunció a favor de la disminución de 21 al 10,5% del IVA para las ventas de cereales apoyando el proyecto de ley que se encuentra en tratamiento en la Cámara de Diputados.
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Según la COPAL “..Esta reducción del IVA no sólo desalentará el fraude fiscal sino que también reducirá los montos de IVA que el fisco reintegra periódicamente a los exportadores por sus compras de insumos en el mercado interno...”
Destaca también la COPAL que “..la reducción de la tasa del IVA propuesta no redundará en una menor recaudación tributaria ya que, al mantenerse la alícuota general del IVA en el 21% para la comercialización de los productos elaborados en el mercado interno con estas materias primas, el fisco mantendrá la integridad de sus actuales ingresos fiscales...” “sta es la oportunidad para repetir la exitosa experiencia llevada a cabo en 1998 en la industria cárnica cuando la AFIP redujo a la mitad la alícuota del IVA, situación que impactó favorablemente en la recaudación tributaria...”
Según estimaciones de la propia AFIP, la evasión impositiva en el comercio de granos rondó en el año 2001 el orden de los U$S 500 millones.
Se trata de un fenómeno que, en algunas zonas, acapara entre el 50% y el 60% del total comercializado, observándose día a día un incremento de las “peraciones en negro”en casi todas las áreas de producción.
El principal incentivo para la evasión está dado por la elevada alícuota del IVA aplicable a un sector que destina la mayor parte de su producción al mercado externo y que, a través de sus empresas exportadoras, genuinamente recupera del fisco el 21% del IVA contenido en las adquisiciones de sus materias primas e insumos (cereales y oleaginosas).
Finalmente, la COPAL expresa que “..La fuga tributaria se concentra en el inicio de la cadena de comercialización, oportunidad en la cual algunos intermediarios inescrupulosos -denominados 'valijeros'- le compran 'en negro' sus productos a los agricultores. Estas compras son luego 'blanqueadas' mediante la intervención de 'empresas fantasma' que, utilizando razones sociales, constancias de no retención de IVA y números de CUIT documentalmente 'válidos' pero intrínsecamente 'falsos', le cobran a los exportadores e industriales el 21 % del IVA de la operación y nunca lo ingresan a las arcas fiscales...”