Eduardo Costantini se vio venir que su proyecto Nordelta había alcanzado su techo, y que ya sus terrenos no se vendían a los precios de antes ni tan rápido. Seguramente por eso convocó a la desarrolladora Argencons, los «inventores» de los edificios con marca, para que traten de revitalizar un área de ese agrupamiento de barrios cerrados en que se convirtió.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por eso, aceptó todo lo que Miguel Camps, CEO de Argencons, le planteó para que construyera uno de sus «Quartiers» en el Tigre: entrega de tierras a menos del costo, aceptación de que el área en que se ubicarán los edificios de Argencons se denomine «Zona Quartier» y, sobre todo, que las unidades se vendan por el sistema de fideicomisos y al costo.
El primero de los edificios requerirá una inversión de u$s 32 millones, y tendrá 260 unidades sobre unos 33.000 m2 de construcción, en una parcela de dos hectáreas, aledaña al centro comercial, obviamente con los «amenities» esperables.
Esta clase de emprendimientos parece ser la tendencia del momento: ayer se lanzó otro proyecto de edificios de departamentos y oficinas dentro de otro country, Ayres del Pilar, y se anunció la construcción de un hotel cinco estrellas en otro barrio cerrado.
Será sólo el primero, si el éxito y los compradores los acompañan: en la «Zona Quartier» está previsto ir construyendo más edificios similares a medida que los pida la demanda. Está claro, entonces, que la construcción de casas en barrios cerrados -atento a los últimos hechos delictivos conocidos, más los que no se dan a conocer- está siendo desplazada por los edificios, que prima facie ofrecen mayor seguridad. La gran pregunta que cabe hacerse es por qué alguien dejaría su departamento en Belgrano para mudarse una hora de auto más lejos, a una unidad con comodidades similares. El tiempo y el mercado dirán quién tiene razón.
Dejá tu comentario