29 de enero 2002 - 00:00

A pesar del default, el Central pagó ayer u$s 1.300 millones

El Banco Central decidió cancelar con una porción de sus reservas líquidas la línea de crédito contingente otorgada por un grupo de bancos internacionales en setiembre del año pasado. A pesar de la cesación de pagos declarada por el país, la autoridad monetaria les pagó u$s 1.300 millones a 13 entidades de primera línea, que habían desembolsado el dinero cuyo destino fue el fortalecimiento de las reservas.

La decisión adoptada por el BCRA significará una reducción de las reservas líquidas aproximada de u$s 845 millones. A cambio, las entidades entregarán los títulos que tenían en custodia para disponer de ellos en caso de que el gobierno argentino se declarase en default, lo que finalmente ocurrió.

• Bajas reservas

Las reservas caerán desde el actual nivel de u$s 14.790 millones a un nivel que se ubicaría levemente por debajo de los u$s 14.000 millones, lo cual se reflejará en las cifras que -probablemente- se conozcan hoy.

Se trataría del nivel de reservas más bajo registrado de los últimos años, incluso inferior a lo que había al instaurarse un férreo control de cambios, a comienzos de diciembre.

«Si no devolvíamos este préstamo, los bancos hubieran salido a desprenderse de los títulos a cualquier precio y el resultado hubiese sido mucho peor», explicaron altas fuentes de la autoridad monetaria.

El monto de bonos en poder de las entidades que participaron del programa de crédito contingente (también conocido como línea repo) asciende a los u$s 4.800 millones.

Otro de los argumentos para justificar la cancelación del crédito contingente es que entre los papeles rescatados por el BCRA hay bonos Brady. Estos títulos (al menos el Par y Discount) poseen la garantía del Tesoro estadounidense que en caso de ser liquidadas en el mercado implicarían la recuperación de unos u$s 500 millones.

Una parte del crédito total de u$s 1.700 millones que llegó al Central para fortalecer las reservas ya había sido cancelado. Pero no fue el gobierno quien puso el dinero, sino el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo que salieron a cubrir márgenes por la caída del valor de los títulos entregados como garantía en el mercado.

La línea de crédito contingente nació en 1996 como una alternativa en caso de que se produjera una corrida bancaria. Fue negociada por el entonces presidente del Banco Central, Pedro Pou, como un mecanismo para reemplazar al prestamista de última instancia que el BCRA no podía desarrollar por la convertibilidad.

Dejá tu comentario

Te puede interesar