20 de marzo 2008 - 00:00

Abad planeaba una amplia baja del IVA

Alberto Abad
Alberto Abad
Alberto Abad trabajaba en una reforma impositiva basada en la presión del IVA. De prosperar técnicamente, el gobierno pensaba oficializar los cambios en el segundo semestre del año. El proyecto queda ahora archivado y dependerá del nuevo manejo de la política tributaria que Cristina de Kirchner quiera plantear para los próximos años de su gestión.

Las ideas sobre las que trabajaba Abad con asesores directos de la AFIP, se basan en la reducción de unos puntos en el IVA, que actualmente está en 21% y que podría haber llegado a 18 o 17%. Si bien los asesores de Abad consideraban que la baja no necesariamente debía derivar automáticamente en una reducción de precios, o le permitiría a las principales empresas de alimentos, bebidas y otros bienes de consumo masivo tener un mayor colchón para soportar incrementos de otros costos sin aumentar los valores de los productos que ofrecen dentro del mercado local.

Estos estudios preliminares y más de cinco carpetas con información detallada sobre la marcha de la AFIP, serán entregadas el martes personalmente por Abad a su sucesor Carlos Fernández; cuando ambos se encuentren por primera vez en el primer piso del edificio del organismo recaudador frente a la Plaza de Mayo. Ese día asumirá el nuevo responsable de la AFIP, en un acto en el que estarían presentes Cristina de Kirchner y su mentor, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

El gobierno oficializó ayer el nombramiento de Carlos Fernández, al publicar en el Boletín Oficial el decreto 453 por el cual se designa al nuevo titular de la AFIP, con la novedad que su tarea será «completar el mandato» que tenía Abad. Esto quiere decir, que estará al frente del organismo hasta el 31 de diciembre. Luego el Ejecutivo decidirá si lo nombra para un nuevo mandato de cuatro años, tal como manda la ley que reglamenta la autonomía del titular de la AFIP. Si finalmente Carlos Fernández demuestra que puede continuar en el cargo, permanecería un año más que Cristina de Kirchner. Esto es así porque desde 2002, cuando se reformó la estructura institucional de la AFIP, se dispuso que el recaudador tiene estabilidad en su puesto más allá de los vaivenes políticos con la idea de darle seriedad y previsibilidad a la política impositiva. Abad fue reelecto una vez en 2004, y permaneció en su puesto durante las gestiones de Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y los primeros 100 días de Cristina de Kirchner. Fuentes cercanas a Abad afirmaban que el titular de la AFIP no iba a aceptar un nuevo período en el organismo.

Ayer fue un día de despedidas en el despacho del ex recaudador. De a grupos de 50 personas fueron circulando por el Salón Tacchi, ubicado al lado del despacho de Abad, funcionarios de la Administración, que llegaron para saludar al ex jefe. Ante la consulta sobre su futuro, Abad aseguró que rechazaría cualquier ofrecimiento oficial (incluyendo la posibilidad de una embajada) y que podría intentar comenzar una carrera en el sector privado, pero no como emprendimiento personal o como auditor.

Ayer Alberto Fernández admitió lo que era obvio: que la salida de Abad y del titular de la Aduana, Ricardo Echegaray, no fue «por motivos personales» como había afirmado el gobierno el martes, sino que se debió al «inusual debate público» que ambos protagonizaron. El jefe de Gabinete reconoció además que este tipo de discusiones «no hacen bien». Admitió Fernández que «es una pena» la salida de los dos funcionarios, pero consideró que «así son las cosas y no puede darse este tipo de debate público, que es inusual para la forma en que habitualmente actúa el gobierno».

Sobre la futura gestión de Carlos Fernández poco se sabe aún, pero se consideraba ayer dentro del gobierno que no deberían esperarse grandes cambios, sino más bien la intención de sostener hasta diciembre la política impositiva actual y mantener la proyección de un crecimiento de la recaudación global para el año de más de 35%. Esto es, unos 20 puntos porcentuales más que lo presupuestado. Algunas de las grandes compañías de auditorías que trabajan en el país confiaban en que no se produzcan alteraciones en la conducción y se alegraban en que no asuma en la AFIP un nuevo «Guillermo Moreno». Esto es, que el organismo recaudador comience a ser utilizado para perseguir empresas y particulares que no aceptan firmar los acuerdos de precios que pretende el secretario de Comercio Interior.

Dejá tu comentario

Te puede interesar