Accionar de Moyanos y Carrefour contra chinos lo disimuló el gobierno
Desde el momento en que la Casa Rosada, a cambio de que no le organicen huelgas y le aporten activistas a actos, declaró al país «zona liberada» para Moyano padre e hijo -tanto para cualquier acción contra empresas, la producción o sólo en beneficio propio-, surgen los aprietes y desatinos prácticamente a diario. Muchos -y en el exterior- no pueden creer la degradación a la que ambos sindicalistas están sometiendo a la Nación. Ya no temen enfrentar a nadie, ni a una superpotencia mundial como China, preocupada por sus connacionales locales. «Los Moyano» dominan el Ministerio de Trabajo, la distribución de las «cajas» de las obras sociales (el llamado «fondo solidario» que enriquece privadamente a gremialistas), la Subsecretaría de Transporte Aerocomercial, el transporte terrestre de pasajeros, participan en el ferrocarril Belgrano Cargas, monopolizan el carnet profesional de conducir camiones y dominan la Comisión de Legislación Laboral de Diputados a través del abogado incondicional moyanista Héctor Recalde y más. Lo que no se sabía era lo que ayer fue denunciado por los minimercados chinos: la empresa francesa de supermercados Carrefour habría concretado un acuerdo con «Los Moyano» para iniciar la guerra contra la competencia, con mejores precios, de esos comercios chinos que trabajan muchas horas, con baja renta por producto aunque también pagando bajos sueldos. Estos personajes del gremio de camioneros ya le forzaron recientemente dos conflictos en perjuicio de supermercados Coto, con graves pérdidas para esta cadena. Hace dos meses Carrefour-Norte lanzaron una propaganda agresiva y considerada desleal contra esos minimercados chinos donde se escuchaba: «Me engañaste, me mentiste, me dijiste que me los bajabas y no me cumpliste». Mostraban a un supermercado chino en las pantallas de TV junto a la remembranza de aquella famosa canción del dúo Pimpinela. Lo que despertó más rencor entre los supermercadistas grandes fue que espontáneamente los comerciantes chinos se presentaron ante el gobierno y anunciaron congelamiento de precios, no de unos pocos sino de todos los productos hasta fin de año. Frente a este complot de los camioneros de Moyano de no abastecerlos de productos «perdieron nuestros compatriotas 30% de sus ventas diarias en estos días», decían ayer en la Embajada de China, siguiendo minuto a minuto este conflicto y tras haber conversado con dirigentes de la Cámara de Supermercados chinos que concurrieron en protesta a la Casa de Gobierno donde los atendió el ministro del Interior, Aníbal Fernández. Pero también habían invitado al dúo Moyano. El gobierno, que mantiene congelamiento de precios para lograr bajos índices de inflación, aunque artificiales por eso, debía defender un poco a los minimercadistas chinos y mantener el pacto con los Moyano. La fórmula para levantar las medidas de no abastecerlos fue que los minimercados, de ahora en más, deberán incorporar una rara figura de «empleado-traductor argentino». Suelen ser una familia y tienen empleados argentinos, peruanos, paraguayos. En la Cámara de Comercio Argentino-China, que dio un comunicado ayer, dijeron a este diario que «los Moyano y Carrefour en realidad quieren infiltrarlos con gente propia para averiguar sus costos, forzarles delegados, trabarlos y por eso desataron un conflicto para lograr lo que querían en la Casa Rosada». Discriminar empleos por nacionalidad y peor si viene impuesto por sindicalistas es contrario a la libertad de trabajo que protege la Constitución nacional, como la libertad de comerciar, de transitar y otras a los residentes en el país. Pero al gobierno sólo le preocupan los efectos políticos, y los chinos no son más de 50.000 por ahora para tener peso en ese sentido. Por si fuera poco, está que nuestro país vende al área asiática 6.000 millones de dólares por año y además China invierte en la Argentina, por lo cual es grave el conflicto a que se prestaron servir estos sindicalistas y que ahora continuarán vía «gente propia» en cada negocio chino.
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Hugo Moyano
Desde hace casi una década las grandes cadenas de hipermercados insisten en que «los chinos» -como suelen denominarlos- son una competencia desleal porque «negrean» buena parte de sus ventas, emplean personal ilegal y hasta los acusan de adquirir mercadería robada. De hecho, hace algunassemanas una de estas grandes cadenas minoristas lanzó una campaña de publicidad en la que de manera indirecta pero no demasiado sutil acusaba a «los chinos» de «mentirosos» en cuanto a supuestas rebajas.
La situación también complicaba la intención oficial de mantener «planchadas» las expectativas inflacionarias, dado que -por las razones que fueren- el sector a cargo de inmigrantes chinos viene funcionando como un dique contra incrementos de precios que podrían aplicar otros minoristas. En esto, además, coinciden todas las asociaciones de defensa de los consumidores: los chinos venden más barato.
El insólito boicot de los Moyano se inició por una disputa entre un empleado chino de un autoservicio en Lomas de Zamora y un camionero. La discusión derivó en una riña y terminó con el empleado disparando un tiro contra el transportista. Hasta ayer los camioneros se negaban a llevar mercadería a comercios propiedad de inmigrantes chinos, lo que había provocado un fuerte desabastecimiento en esas bocas de venta.
Insólitamente, el gremio exigía que la comunidad china entregara al agresor (que permanece prófugo) atribuyéndoles complicidad con el mismo, o en su defecto poderes investigativos que son privativos de los organismos de seguridad.
Además, el boicot se aplicó desde el martes de la semana pasada, no sólo al establecimiento involucrado en el hecho, o incluso a la zona sur del Gran Buenos Aires, sino a todo comercio que tenga como dueño a un ciudadano chino.
Se impedía que las empresas del sector alimentario repusieran en esos locales artículos de gran rotación tales como lácteos, galletitas, pan, latas, gaseosas, cerveza, etc. Por eso, y ante la certeza de que podrían perder de manera definitiva parte de su clientela, muchos comerciantes chinos comenzaron a surtirse (de manera « artesanal», podría decirse) en los supermercados más cercanos o en hipermercados mayoristas, utilizando sus propios vehículos para transportar la mercadería adquirida.
Ayer la Cámara de Comercio Argentino-China que preside Julio Werthein insistió en que la colectividad de ese origen está conformada por «50.000 personas laboriosas y respetuosas de la ley», al tiempo que advirtió que medidas como las que toma Camioneros mirando a la nacionalidad de los afectados fomentan la discriminación (ver aparte). Como se recordará, un dirigente camionero había dicho que «los judíos son jodidos, los gallegos son jodidos, los tanos son jodidos, pero nunca tuvimos los problemas que tenemos con los chinos», lo que provocó una fuerte reacción de las respectivas entidades comunitarias.




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