Cannabis asoma como sustituto de la soja para granjeros de EEUU

Economía

Los expertos opinan que puede ser una opción rentable para productores afectados por aranceles chinos. Ya prevén reemplazar a cultivos de tabaco.

El cultivo de cannabis podría ser una alternativa para los agricultores estadounidenses de soja que han sido afectados por la aplicación de aranceles por parte del Gobierno de China. Un agricultor estadounidense de soja con una granja promedio de 180 hectáreas y un rendimiento de 49 bushels ha perdido unos u$s43.500 en ingresos por la guerra comercial. Eso podría compensarse con la ganancia de la venta de 16 kilogramos de cannabis, que requieren apenas 28 metros cuadrados de área de siembra, según los cálculos del analista de Bloomberg Intelligence Alvin Tai.

Esta posibilidad es considerada como muy factible por los expertos después que una importante cantidad de agricultores del cinturón de tabaco de EE.UU., como Kentucky, están dejando su producción tradicional afectados por el cambio de hábitos que provocó una fuerte caída de ventas de cigarrillos. En muchos de estos casos, los agricultores ya hicieron el cambio al “cáñamo” (hemp), una variedad de cannabis que no tiene componentes psicoactivos. Y se espera que ese cambio continúe ampliándose si el proyecto de ley agrícola de los Estados Unidos se aprueba este mes, legalizando completamente el cáñamo y sus extractos.

El reemplazo del tabaco por nuevos cultivos cannábicos cobró impulso en los últimos meses por las grandes inversiones que se están registrando en el sector, sobre todo desde que Canadá legalizó su uso recreativo.

Altria Group Inc., el fabricante estadounidense de cigarrillos Marlboro, realizó hace pocos días una inversión de u$s1.800 millones en la compañía de cultivo de cannabis Cronos Group Inc. como una forma de encontrar nuevas vías de crecimiento a medida que disminuyen las tasas de consumo de tabaco en los Estados Unidos.

De inmediato, las acciones de Cronos subieron 22% a un valor de mercado de u$s2.300 millones. El ingreso de Altria como inversor la convierte en la cuarta compañía más grande del sector.

La operación involucra una lógica similar a la que se dio con Canopy Growth, otra empresa canadiense de cannabis, cuya valoración trepó a u$s10.000 millones después que la cervecera Modelo Constellation Brands (dueña de Corona) acordara en agosto invertir u$s4.000 millones.

Otras compañías que se insinúan como grandes jugadores en el mercado del cannabis son Coca- Cola y Pepsico. La primera dejó en claro su interés en el negocio y no se descarta que ingrese a través de la empresa Aurora. Su mayor competidor mundial, Pepsi, también admitió que está “considerando seriamente” el tema.

La nueva sociedad puede hacer que los proveedores de tabaco de Altria en Estados Unidos cambien a cannabis si la droga queda legalizada, dijo Mike Gorenstein, director ejecutivo de Cronos, con sede en Toronto. Si bien varios estados han legalizado la marihuana, sigue prohibida a nivel federal.

“Ciertamente es útil que Altria ya tenga una relación con los agricultores contratados locales”, dijo Gorenstein. “Podemos ayudar a esos agricultores a pasar de inmediato al cultivo de cannabis”, añadió. “Trabajamos con miles de productores de tabaco hoy y valoramos esas relaciones”, dijo el portavoz de Altria, Steven Callahan. “No puedo especular sobre las decisiones futuras que puedan tomar”, aclaró.

La canadiense Cronos cultiva su propio cannabis en una instalación ubicada unos 130 kilómetros al norte de Toronto, pero está más centrada en la genética y la propiedad intelectual que en el cultivo, dijo Gorenstein en una conferencia telefónica con analistas que fue reproducida por la agencia Bloomberg.

“Vale la pena señalar que Altria no cultiva su propio tabaco”, dijo. “Creemos que el modelo de cultivo de sus propias plantas es muy difícil de escalar y de ejecutar bien”.

Otra compañía canadiense, CannTrust Holdings Inc., está en conversaciones con los agricultores de la región de Niágara, en Ontario, que quieren cambiar sus cultivos por cannabis, dijo el CEO Peter Aceto en una entrevista el mes pasado. “Hemos hablado con agricultores que están absolutamente dispuestos a hacer ese cambio”, dijo.

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