Washington (Reuters) - América latina podría sentir el impacto de una posible desaceleración en la economía de Estados Unidos en el corto plazo, pero, exceptuando un colapso en los precios de las materias primas, la región saldría bien librada en el mediano plazo, dijo ayer el jefe economista del BID.
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«Mi impresión es que si se registrara una grave crisis financiera global vinculada a los desequilibrios globales de Estados Unidos, entonces los mercados emergentes probablemente serían las primeras víctimas, incluyendo a toda Latinoamérica», dijo Guillermo Calvo, del Banco Interamericano de Desarrollo.
Calvo se hizo ampliamente conocido por haber sido la persona que pronosticó la crisis económica de México en 1994, conocida como efecto tequila.
El BID, con sede en Washington, otorga financiamiento multilateral para el desarrollo de proyectos en América latina y el Caribe, y es propiedad de sus 47 países miembros. La anterior fue la peor semana para las acciones de los mercados emergentes en tres años, luego de una fuerte alza del petróleo y de los precios de los metales, y de un avance en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense en los últimos dos meses.
El índice de acciones de Colombia cayó 24% entre el 10 y el 23 de mayo, mientras que la Bolsa de la Argentina perdió 16%, seguida por las Bolsas de Brasil y de México, que cayeron cada una 10%.
El diferencial de los bonos emergentes por sobre los títulos del Tesoro estadounidense de esos países se disparó desde 10% hasta 33%.
«Esto confirma nuestra teoría de que habrá un vuelo generalizado hacia (activos de) calidad», dijo en su oficina de Washington. «Los golpeará fuertemente a ellos (los mercados emergentes de Latinoamérica) al principio, pero deberían recuperarse», agregó.
Brasil es una preocupación debido a que gran parte de su deuda está indizada a su tasa doméstica de interés Selic, de manera que un alza repentina en el diferencial de los bonos podría hacer subir el costo del servicio de la deuda.
El sector industrial de México depende ampliamente de la demanda estadounidense, de manera que una desaceleración en Estados Unidos afectaría fuertemente ese segmento de su economía, agregó.
Pero por los superávits de cuenta corriente y una mayor confianza en las monedas domésticas, excepto en Perú y en Uruguay, que son más dolarizados, buena parte de los países latinoamericanos debería recuperarse rápidamente debido a la demanda china por las materias primas que producen.
Peligro
Venezuela y México son grandes exportadores de petróleo mientras que Brasil, Perú y Chile son productores importantes de metales, al tiempo que la Argentina es un gran exportador de alimentos, de manera que sus ingresos extranjeros podrían bajar en alrededor de 6% si los precios de las materias primas caen a los niveles de 2002, dijo el economista. «Una caída en lo que respecta al comercio, además de un vuelo de capitales, sería fatal», dijo Calvo. «América latina tendría que solicitar grandes préstamos para mantener sus niveles de gasto.»
«No creo que este escenario sea probable (...) mientras siga siendo fuerte el crecimiento y la demanda de China», dijo. Incluso si el cobre, cuyo precio se ha duplicado desde comienzos de 2006 cayera fuertemente, el principal productor de la región, Chile, ha ahorrado todas sus ganancias este año.
«Ahora (la presidenta chilena Michelle), Bachelet está depositando esos ingresos en el exterior para no recalentar la economía», dijo Calvo.
El jefe economista del BID agregó que espera que los mercados emergentes sean más volátiles y nerviosos, quizá con flujos más reducidos de capitales, pero sostuvo que una crisis es improbable a menos que los precios del crudo suban mucho más debido a una guerra de Estados Unidos con Irán.
«No hay posibilidad de una guerra entre Estados Unidos e Irán, el cuarto mayor abastecedor de crudo en el mundo, ya que 20% del suministro global de petróleo pasa por el Estrecho de Hormuz, dijo. Los dos países se encuentran en pugna por el programa nuclear de Irán. El bloqueo de esa ruta de suministro petrolero sería un desastre para la economía global, que, en su peor momento, ha soportado una caída de 3% en la demanda», agregó.
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