Seguirán estancadas hasta 2004 las economías de los países desarrollados, aún cuando la guerra en Irak tenga un pronto desenlace, estimó el Instituto de Finanzas Internacionales (IFI). Y señaló que las mismas perspectivas se trasladarán a las naciones en desarrollo. El IFI estimó que las economías de EEUU, Europa y Japón seguirán atrapadas este año en el período de lento crecimiento
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A una semana del inicio de la reunión semestral conjunta del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de Banco Mundial (BM), en Wahington, el IFI, que representa a las 320 mayores entidades financieras privadas, estimó que aún en el caso de una guerra de corta duración las economías de Estados Unidos, Europa y Japón seguirán atrapadas este año en el período de lento crecimiento que comenzó en el 2001 y no cabe esperar una recuperación hasta el 2004.
Si la guerra en Irak es "corta y contenida", las economías del G7 (Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón) crecerá este año un 1,9 por ciento, contra 1,8 por ciento en el 2002 y 2,8 por ciento en el 2004, estimó la entidad.
Estados Unidos crecerá el 2,4 por ciento y un punto más en el 2004, contra el 2,5 por ciento en 2002, según el IFI.
En cambio, la zona Euro continuará en un anémico 0,9 por ciento (0,8 por ciento en 2002), antes de mejorar a 2 por ciento en el 2004, y Japón crecerá 0,7 por ciento este año (0,3 por ciento en 2002) y 1,1 por ciento en el 2004, de acuerdo a lo estimado por el instituto.
Esas proyecciones se basan en que los precios del petróleo de referencia "Brent" se mantengan en unos 28,50 dólares por barril la primera mitad del año y luego bajen a unos 24,50 dólares, advirtió el informe.
Una guerra prolongada y precios más altos del crudo pueden afectar aún más negativamente las tasas de crecimiento, dijo el economista-jefe del IFI, Yusuke Horiguchi.
En ese marco, las condiciones externas para el crecimiento de las economías en desarrollo se deterioraron significativamente.
Los flujos netos de capitales hacia los países en desarrollo fueron estimados para este año en unos 135.000 millones de dólares, en comparación con 128.000 millones en el 2002, pero 50.000 millones menos que el promedio de los últimos diez años.
En una carta abierta a los ministros de Finanzas de todo el mundo, el IFI subrayó que en las circunstancias actuales resulta "esencial" una "intensificada coordinación de políticas macroeconómicas" entre los miembros del G7.
Charles Dallara, director del IFI, recomendó a los ministros descartar la idea de que una guerra corta los librará de la necesidad de tomar medidas urgentes, ya que la fragilidad de la actual situación está exacerbada por el conflicto pero se origina en los desequilibrios y excesos acumulados durante los años de la llamada "burbuja" de crecimiento rápido en los años noventa, que se reflejan ahora en una falta de confianza exacerbada por la pérdida de empleos.
La carta del IFI instó a los ministros a tomar medidas para restablecer la confianza, vigorizar el crecimiento y reducir la volatilidad de los mercados financieros, y sugirió reducir las tasas de interés y flexibilizar las políticas fiscales sin poner en riesgo la estabilidad.
Recomendó asimismo reformas estructurales de los mercados laborales y de productos y de los sistemas de pensiones e impuestos en Europa, de los bancos y compañías en Japón y de la gerencia corporativa en Estados Unidos.
El IFI advirtió, por último, que es necesario avanzar en las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC), amenazada por divergencias en torno a los subsidios y reducción de las tarifas del sector agrícola.
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