Los trabajadores registrados con hijos cobran un salario promedio de $ 1.050 y sólo 16 por ciento es pobre, mientras que quienes desempeñan tareas en «negro» perciben una remuneración mensual de $ 490 pesos, y 41 por ciento se ubica debajo de la línea de pobreza.
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Así surge de un estudio realizado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), el cual señala que desde diciembre de 2001 hasta mayo de 2005, los sueldos en blanco aumentaron 68% y los de quienes trabajan en negro, sólo subieron 23%, cuando la inflación fue de 68 por ciento.
Además, otra diferencia entre trabajadores registrados y no registrados es que los primeros cobran asignaciones familiares y los segundos no perciben ningún ingreso adicional.
Para IDESA, el principal inconveniente en el sistema de seguridad social es la « iniquidad», situación que también se presenta en el pago del seguro de desempleo, que cubre apenas a 70 mil trabajadores de los casi dos millones de personas sin trabajo.
En tal sentido, se indicó que el sistema previsional cubre a dos de cada tres adultos mayores de 65 años. De esta manera, sostuvo el informe, «el desafío de la política pública es entonces aminorar el impacto de los precios sobre los hogares de menores ingresos».
Actualmente se pagan $ 60 por asignaciones familiares para quienes cobran menos de $ 725, $ 45 a los que ganan entre esa suma y $ 1.225 y $ 30 pesos al resto.
«La raíz del problema es que los sistemas de protección social en la Argentina están pensados sólo para los trabajadores registrados», señaló IDESA.
Asimismo, consideró que «la política laboral de aumentos del salario mínimo está muy por encima de las posibilidades de las empresas más pequeñas».
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