Es muy difícil mantener el tipo de cambio alto en términos reales como plantean desde el equipo económico. La experiencia de otros países demuestra que cuando mejora el clima existen fuertes presiones a la baja. Sin hacer prácticamente nada en materia de política económica, simplemente manteniendo un equilibrio fiscal, se consiguió una recuperación bastante firme de la economía. Es un ejemplo de que, bajo determinadas circunstancias, el piloto automático puede funcionar.
La quita nominal de 75% de la deuda debería mantenerse, porque de lo contrario habría que incrementar la presión impositiva sobre los contribuyentes argentinos para pagar. Existe, además, mucho apoyo de los organismos y de los países desarrollados respecto de esta iniciativa, porque entienden que la Argentina tiene problemas genuinos para cumplir.
Existe hoy un debate respecto del papel que deberían jugar los organismos internacionales en la reestructuración de la deuda. No tiene sentido pedirle al FMI que no actúe como acreedor privilegiado, ya que su rol es el de prestamista de última instancia, es decir, que sale a prestar cuando ya nadie está dispuesto a hacerlo. En el caso del Banco Mundial y el BID, el tema es más discutible, porque finalmente deberían actuar como otras entidades bancarias.
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