Aguas Argentinas reestructuró parcialmente la deuda con los acreedores financieros, estimándose que el endeudamiento se redujo en alrededor de 145 millones de dólares, sobre un total que supera los 700 millones. El acuerdo incluyó la recompra de parte de la deuda con una quita de 35%, el pago de los intereses del período 2002-2004 y la reducción de la tasa a 4% para los intereses que resta abonar este año. Según informó Aguas Argentinas, la empresa firmó un «acuerdo financiero provisional» con sus acreedores privados: la Corporación Financiera Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo (sector privado) y el Banco Europeo de Inversiones.
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El acuerdo, según informó la concesionaria, «entra en vigor de inmediato y estará vigente hasta finales de 2004». Aguas Argentinas indicó que «la reestructuración parcial de la deuda se eleva a 145 millones de dólares y contempla por un lado, una recompra parcial con una quita de 35%, y por otro, la reducción a 4% de los intereses devengados durante 2004».
Este arreglo parcial con los acreedores se logró dos meses después de que la compañía firmara con el Estado nacional un acta transitoria que aseguraba la continuidad de la concesión y la renegociación definitiva del contrato antes del próximo 31 de diciembre. Se entiende que el acuerdo con los acreedores por el total de la deuda se alcanzará cuando el Estado nacional haya aprobado las nuevas condiciones de la concesión.
En un comunicado, Aguas Argentinas afirmó ayer que «el restablecimiento de condiciones de funcionamiento sustentables y normales de la concesión a partir de 2005 es el objetivo perseguido de las negociaciones con el gobierno argentino y los acreedores». Agregó que el fin «es resolver definitivamente las diferencias que se habían creado entre la empresa y el gobierno en 2002».
La relación de Aguas Argentinas con el gobierno nacional tuvo su momento de mayor tensión en noviembre del año pasado, cuando el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, advirtió públicamente que si la compañía no cumplía las inversiones comprometidas, el contrato se iba a rescindir.
El conflicto se destrabó luego de la mediación personal del canciller de Francia, debido a que el accionista principal es el grupo Suez, de ese país.
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