Reykjavik (Reuters) - La rápida inmersión de Islandia en la crisis financiera mundial se agudizó ayer, cuando el gobierno tomó el control de un banco que había planeado respaldar y el Banco Central no logró defender la moneda.
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Kaupthing, el mayor banco de la isla, fue forzado a tomar un préstamo de emergencia de Suecia y a poner a su unidad sueca a la venta. Sus acciones cayeron en la Bolsa de Estocolmo 34%, antes de que fueran suspendidas.
La moneda de Islandia se volvía a desplomar y el Banco Central abandonaba los intentos por mantenerla a 131 unidades por euro. Finalmente, cotizaba a 165 unidades. «Está claro que esta tasa no tiene el apoyo suficiente. Por lo tanto, el banco no hará más intentos al respecto por el momento», informó el Banco Central. La isla del Atlántico Norte, con sólo 300.000 habitantes, era un ejemplo del auge crediticio mundial que estalló en los últimos 15 meses. Sus bancos se expandieron en el extranjero, los inversionistas apostaron por su moneda de alto rendimiento y las firmas extranjeras inyectaron dinero a los proyectos locales.
Ahora que enfrenta un derrumbe financiero global, Islandia nacionalizó a dos de sus mayores bancos: Landsbanki y Glitnir.
El país persigue un préstamos de u$s 5.400 millones de Rusia. El regulador financiero sostuvo en un comunicado que las operaciones de Glitnir en Islandia serían abiertas para funcionar con normalidad y que los depósitos domésticos estaban absolutamente garantizados.
Su gobierno enviaría una delegación a Moscú para negociar los términos de una línea de auxilio de Rusia, consistente en fondos que el país necesita desesperadamente para reforzar sus reservas de moneda extranjera. El ministro de Finanzas ruso, Alexei Kudrin, expresó que Moscú veía positivamente al pedido. El Banco Central sueco informó que prestará al brazo sueco de Kaupthing hasta u$s 702 millones de dólares y anunció que la unidad había sido puesta a la venta.
«Riksbank fue informado que el proceso de venta de Kaupthing Bank Sverige AB inició», señaló el Banco Central en un documento en el que describe los detalles del préstamo.
En una creciente ola de ventas de activos, Glitnir aseguró que venderá su unidad sueca y a su brazo finlandés.
Riksbank aseveró que actuaba para salvaguardar la estabilidad financiera sueca, lo que sugiere cuán interconectado está un país tan pequeño como Islandia.
Mientras tanto, el primer ministro islandés, Geir Haardeadvirtió ayer que la recuperación económica de su país, seriamente afectado por la crisis financiera internacional, tardará «años» en producirse.
Interrogado por la prensa sobre cuánto tiempo necesitará Islandia para superar la crisis, Haarde respondió: «Años, aunque seguramente no muchos». «Somos optimistas. Tenemos recursos tanto terrestres como en el mar», añadió el primer ministro, en alusión especialmente a las fundiciones de aluminio y a la pesca, dos sectores clave de la economía nacional. Islandia se vio particularmente golpeada por la crisis internacional al haber basado buena parte de su crecimiento en un sector financiero muy activo en el extranjero.
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