16 de agosto 2002 - 00:00

Ahorristas pierden más de 60% por comprar autos con los bonos

A sólo 24 horas de haber sido anunciado oficialmente, el nuevo mecanismo de compra de autos con BODEN parece destinado a sufrir cambios. Los empresarios del sector automotor se unieron en el rechazo a la medida, que estiman que no servirá para recuperar las ventas. Rápidamente hicieron gestiones ante el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, quien trató de calmar los ánimos y propuso buscar soluciones. En ese sentido, prometió realizar una reunión con el presidente Eduardo Duhalde para que defina el tema. Con este mecanismo, los ahorristas perderían más de 60% en dólares de sus depósitos originales.

Ahorristas pierden más de 60% por comprar autos con los bonos
Los ahorristas que opten por utilizar sus BODEN 2012 para la compra de un auto 0 km deberán aceptar una pérdida de 60% o más en su depósito original en dólares algo que el sector privado considera poco atractivo para alentar las ventas.

El dato resulta de la aplicación del sistema dispuesto por el gobierno que, entre otras cosas, mediante una licitación definirá un precio de corte en base a la magnitud de la quita que deben ofrecer los interesados en el valor de su título. A esto se suma que el reconocimiento en pesos del bono en dólares se hará a 1,40 más el CER y no al precio del dólar hoy en el mercado.

Lo curioso de la operatoria es que si el titular del bono opta por venderlo en el mercado al valor estimado que hay para este título sufriría un descuento levemente superior al que establece la compra de autos
. La diferencia está en que el ahorrista podría utilizar ese dinero para el fin que quiera y no verse obligado a adquirir un bien como forma de salir del «corralito».

Ayer siguieron las quejas de los representantes del sector por lo burocrático del mecanismo teniendo en cuenta que reclamaban una medida de simple implementación.


• Desinterés

Sin embargo, la sorpresa de los empresarios parece desmedida ya que el ministro Roberto Lavagna había dado numerosas señales de desinterés por un plan reactivador que implicará la salida de fondos del «corralito». Inclusive los representantes del sector intentaron infructuosamente mantener en reservas las negociaciones para complacer al ministro que debió ceder por presiones del sector político del gobierno preocupado por el impacto social de la caída de las ventas. Lavagna cumplió con los reclamos a la medida ya que la norma es lo suficientemente complicada como para naufragar en poco tiempo.

Los representantes de ACARA, que agrupa a los concesionarios oficiales, pidieron ayer una nueva entrevista con el ministro (el lunes pasado también estuvieron reunidos y el funcionario les pidió el apoyo al plan) para manifestar el rechazo de la medida.

Por su parte, el titular de la Cámara del Comercio Auto-motor, Guillermo Dietrich, señaló que la medida es «burocrática, dirigista y le mete la mano en el bolsillo de los ahorristas. No está claro quién se hace cargo si el valor del auto aumenta mientras dura el congelamiento de precios que dispone la norma».


También las automotrices, reunidas en ADEFA, difundieron anoche un comunicado rechazando el plan.

Otro de los temas que preocupa es a partir de cuándo se comienza a computar el ajuste por el CER. Si se hace por la fecha en que los bonos tendrían que estar cotizando (29 de julio) o por la de emisión del título (5 de febrero) la quita sería aun mayor.

También la elección del tipo de bono perjudica la operatoria ya que los BODEN 2012 son en dólares a 10 años. Las personas que decidieron optar por estos títulos seguramente lo hicieron pensado en esperar para recuperar su capital y no para utilizarlo con una fuerte pérdida a los pocos meses para la compra de un auto o las otras opciones como maquinaria agrícola, industrial o vial
.

Algunos empresarios estimaron que la medida más que una forma de reactivar la industria servirá para la especulación financiera al mejorar la cotización del bono en el mercado.

Lo cierto es que agosto está mostrando datos alarmantes en materia de ventas, ya que la inminencia en la salida del plan frenó aun más las operaciones que en los últimos meses se ubicó por debajo de las 5.000 unidades mensuales.

En tanto, dirigentes mecánicos nucleados en el sindicato SMATA reclamaron ayer al gobierno y a las cámaras empresarias la «aplicación de medidas económicas de reactivación» para el sector, mientras que la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, se comprometió a «intensificar esfuerzos» para evitar posibles despidos de trabajadores de la industria mecánica.

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