En el desarrollo de Japón se fijó, a partir de los años '50, mantener en la órbita del Estado las empresas hasta que dieran ganancia. Allí, ya rentables, las vendían muy bien a privados y el Estado recuperaba, muy habitualmente, lo que le había costado al erario público reflotarlas o crearlas. En esta época, el gobierno argentino quiere privatizar LAFSA (ex LAPA y ex DINAR), pero a la inversa: porque da pérdidas. Cuesta en salarios, para que el personal vuele para Southern Winds, de 4 a 6 millones de pesos por mes, más un subsidio en combustible a SW de otros 4 millones de pesos también por mes. Para colmo, la empresa Southern Winds hace contrabando de droga como se conoció en estos días y afectó gravemente la imagen del país. Pero el gobierno avanza con el estatismo por varios lados, por ejemplo, con el Correo por una supuesta ganancia operativa de 98 millones de dólares. No paga canon -como se le pedía al concesionario privado-, no recibe pagos por los servicios postales a otros organismos estatales, aumentó el número de personal, también de sindicalistas, no realiza inversiones en equipos que le permiten competir con los mucho más eficientes correos privados. Una «ganancia» así es una utopía empresaria. Este brote estatista del gobierno Kirchner -aunque no sea cierto que el Estado vaya a tener también 20% de la empresa privatizada Aeropuertos 2000- se analiza en dos notas.
Aunque el dato es en sí mismo cierto, estimándose que las pérdidas de la petrolera estatal alcanzaron $ 1.500 millones (a valores de 1997), hay coincidencia en que Es cierto también que en un país semipoblado y sin infraestructura, cuando YPF descubría petróleo, para extraerlo debía levantar casas para los operarios, llevar electricidad, construir caminos, escuelas y, en algunos casos, hasta cines.
Pueblos enteros surgieron alrededor de los yacimientos, y muchos de ellos son ahora, ya consumido todo el petróleo, los llamados «pueblos fantasma», de donde surgen los primeros piqueteros que cortaron rutas para llamar la atención, lejos en un principio de los líderes que hoy trasladaron ese modo de operar a Capital Federal y Gran Buenos Aires.
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