El informe que maneja el Gobierno sobre el "ajuste" del que habló Cristina Kirchner

Economía

Argentina transita una crisis institucional de proporciones. La raíz de esa crisis es económica y gira en torno a la decisión de cuánto gastar, o de cuánto no gastar.

“El problema del gasto es la restricción externa como lo revela el informe de Emmanuel Alvarez Agis de hoy”, afirmó el presidente Alberto Fernández, al argumentar en contra del ajuste del que habló la vicepresidenta Cristina Kirchner en una carta difundida el jueves.

El informe fue elaborado por la consultora PxQ del ex viceministro de Economía considera que "es imposible caracterizar la situación del gasto público de 2021 como un “ajuste” y que la alternativa hubiese sido "eliminar los subsidios a la energía", algo que también hubiese impactado en los ingresos de las familias.

A continuación el informe completo:

Argentina transita una crisis institucional de proporciones. La raíz de esa crisis es económica y gira en torno a la decisión de cuánto gastar, o de cuánto no gastar. Como dejó en claro la Vicepresidenta (VP) con su carta pública, la parte de la coalición por ella liderada evalúa que la principal causa del resultado electoral fue el “ajuste fiscal” implementado durante 2021.

Por esa razón, la VP reclama públicamente que su gobierno cumpla con la meta de déficit fiscal del Presupuesto 2020 de 4,5% del PIB mediante una aceleración del gasto público, tal y “como está sucediendo a lo largo y a lo ancho del mundo, desde Estado Unidos, pasando por Europa y en nuestra región también: el Estado atemperando las consecuencias trágicas de la pandemia”.

Como se sabe, nuestra posición es que el Estado tiene que jugar un rol contracíclico en la economía siempre que enfrente una crisis macroeconómica. No obstante, para el caso de una economía como la Argentina con una moneda sumamente débil, el tamaño y el éxito de ese rol contracíclico depende crucialmente de la cantidad de reservas internacionales que el banco central tenga en su poder y pueda efectivamente utilizar para financiar el crecimiento de las importaciones que viene asociado con la expansión el nivel de actividad.

La VP reconoce esto en su carta pública, cuando recuerda que “soportamos corridas cambiarias permanentes -con muchas menos reservas en el Banco Central que en la actualidad”.

El punto es crucial ¿tiene el gobierno actual la cantidad de reservas que se necesitan para poder expandir el déficit fiscal y, con esto, la economía tras los efectos de la pandemia? La relevancia de esta pregunta no refiere a dirimir quién tiene razón, sino en aportar argumentos que permitan reflexionar sobre la “sostenibilidad” de una posible ampliación del déficit fiscal de cara a los dos meses que quedan hasta la elección general de noviembre.

La cantidad de dólares del BCRA

Por esta razón, resulta útil comparar la cantidad de reservas que el Banco Central podía efectivamente utilizar de cara al inicio de cada año electoral.

Con “reservas que el banco central podía efectivamente utilizar” nos referimos a la cantidad de reservas netas de los depósitos en dólares del sector privado y el Swap de China, por ser este último un instrumento de crédito de corto plazo (es decir, si el banco central usa esos dólares, debe devolverlos a los 365 días).

El gráfico de abajo compara la situación de las reservas así definidas para los años electorales 2009, 2011, 2013, 2015 y 2021 (omitimos los años del gobierno de Cambiemos por obvias razones).

Reservas utilizables.jpg

Como resulta evidente, la posición de reservas del Banco Central de cara al año electoral 2021 era la peor que le tocó enfrentar al Frente de Todos en la historia y esto fue un obvio condicionante a la hora de poder expandir el gasto. Sin embargo, también resulta importante analizar si realmente durante 2021 se aplicó un ajuste del gasto.

Los números fiscales de 2021 ¿ajuste?

Una determinada política fiscal no puede ser catalogada de ajustadora o expansionista de manera aislada. Siempre interesa evaluar el comportamiento del gasto público vis a vis la dinámica de la actividad. En principio, parece razonable que el gasto público sea hoy más bajo que el segundo trimestre del 2020, cuando la movilidad se había reducido al 20% de lo normal y la mitad del aparato productivo del país funcionaba bajo algún tipo de restricción. Para caracterizar de “ajuste” o “expansión” a la política fiscal conviene siempre tener en cuenta la dinámica de la actividad puesto que cuando se busca “ajustar” o “expandir” el gasto no se lo hace “por amor al arte”, sino justamente para “ajustar” o “expandir” la actividad económica.

Lo anterior resulta relevante para comprender si la principal hipótesis del Presupuesto 2021, esta es, que el 2021 iba a ser, en palabras del ministro Guzmán, un año “sin Covid”, fue correcta. Para corroborar esta hipótesis, a continuación incluimos un gráfico del nivel de actividad de Argentina que toma como promedio igual a 100 el nivel de actividad del año 2020, el año de la pandemia. Por tanto, si el nivel de actividad de 2021 supera ese valor de 100 se puede argumentar que la hipótesis del ministro de economía sería correcta.

Como se observa más abajo, el nivel de actividad de 2021 se encuentra en todos los meses por encima del promedio del nivel de actividad del 2020, año de la pandemia. Por tanto, tendría sentido que el gasto público de un año “sin pandemia” fuera menor que en el año de pandemia, máxime si el país sufriera de un faltante de divisas. Analicemos entonces la dinámica del gasto público real (esto es, neto de inflación) en 2021. Una aclaración importante: en lo que sigue vamos a suponer que el déficit fiscal de 2021 termina en un 3,3% del PIB, un nivel menor que el incluido en el proyecto de ley de Presupuesto 2022 enviado al parlamento el pasado 15 de septiembre de 2021. Es decir que, en todo caso, nuestro análisis se basa en un nivel de gasto público menor al anticipado por el gobierno para el cierre del año 2021.

nivel de actividad económica.jpg

Como se observa en la tabla de más abajo, es imposible caracterizar la situación del gasto público de 2021 como un “ajuste”. El gasto neto de inflación se incrementa 12% en 2021 cuando se excluye el gasto extraordinario por el Covid-19 de la base de comparación de 2020. Sin embargo, en ese marco el gasto en seguridad social se contrae tanto en la comparación contra 2020, como así también contra 2019.

Sin comprendemos que el gasto público total tiene un límite máximo determinado por la cantidad de reservas que tiene el Banco Central, es difícil no concluir que la composición del gasto público en 2021 no resulta la más eficiente desde el punto de vista de la recuperación de la recesión causada por el Covid-19. Si bien el gobierno se encuentra expandiendo fuertemente el gasto público tanto respecto a 2020 como a 2019, el mayor incremento del gasto se explica por el incremento de los subsidios a la energía.

Solo a título de ejemplo, si el gobierno hubiese optado por incrementar las tarifas de los servicios públicos en línea con lo contemplado en el Presupuesto 2021 y ese ahorro lo hubiese destinado al gasto en seguridad social, este gasto se podría haber incrementado +4% por encima de la inflación.

Gastos.jpg

Dejá tu comentario