25 de junio 2007 - 00:00

Alertan por un crac de bancos en China

Basilea - Una gran cantidad de préstamos entregados por bancos chinos podría verse afectada si la economía se desacelera fuertemente, lo que resalta la necesidad de eliminar las inversiones improductivas. Así lo sostiene un informe del Banco Internacional de Pagos (BIS).

China gastó en la última década u$s 500.000 millones para reparar el daño efectuado a los balances generales de los bancos estatales más importantes, generados por décadas de negocios no rentables.

En su informe anual, el BIS sugiere que este progreso podría verse entorpecido debido a que los bancos todavía están entregando una gran cantidad de préstamos a empresas (SOE) débiles que son propiedad del Estado que invierten en proyectos con tasas de retorno bajas o negativas.

De acuerdo con la información gubernamental, cerca de 40% de las SOE industriales generan pérdidas.

«Esto implica que una proporción sustancial de los préstamos otorgados por los bancos chinos pueden convertirse en créditos morosos si la economía del país se desacelera de forma significativa», sostiene el BIS. Esto incrementaría la perspectiva de un nuevo achicamiento.

«Además, esto también tendría importantes implicancias fiscales a menos que los bancos chinos se conviertan en instituciones considerablemente más rentables en el ínterin», resalta el informe.

Los préstamos en incumplimiento cayeron al 7,09% a fines de 2006. En los tres mayores bancos estatales, el ratio fue mucho menor. En el

Banco Industrial y Comercial de China, el mayor acreedor, el ratio fue de 3,79%. El BIS sostuvo que China podría reducir sus niveles de inversión en 5% del PBI e incrementar el consumo sin sacrificar el crecimiento económico si destina de forma más eficiente sus recursos.

También señaló que las autoridades están intentando controlar el gasto de capital improductivo a través de una variedad de normas administrativas, reduciendo el crecimiento del crédito y endureciendo la política monetaria.

Pero estas medidas necesitan ser respaldadas por las fuerzas del mercado que operen de forma rápida y efectiva para no dejar pasar los proyectos que derrochan los recursos.

«Evidentemente, cuanto más tiempo se permitaque continúe la mala colocación de estos recursos, mayor será la eventual crisis», remarca el BIS.

Según el informe, el fácil acceso al crédito bancario animó la sobreinversión por parte de las SOE y redujo el retorno marginal sobre el capital al punto de que los niveles de productividad son 30% menores en comparación con el sector privado.

Estas tendencias abrieron el apetito de China por las materias primas y los bienes intermedios, pero el BIS resalta que en el mediano plazo es cuestionable si esto puede sostenerse.

Analizando los vínculos comerciales, una desaceleración económica china tendría un menor impacto sobre el resto de Asia que una desaceleración en Estados Unidos.

Esto se debe a que las importaciones corrientes de China -aquellas que no son utilizadas para convertirse en exportaciones- raramente responden a los cambios en la demanda local.

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