Con esta medida, el BCRA procura dos cosas: en primer lugar, promover a los bancos a descongelar los CEDRO de los clientes (con lo cual zafarían de eventuales amparos). También tendrán mayor incentivo para promover plazos más largos entre los clientes que efectúan plazos fijos, ya que tendrán menores encajes. De esta forma, podrían pagar tasas mucho más altos si el plazo de la colocación se estira más allá de los 30 o los 60 días.
Pero lo más importante de esta medida es que procura alentar el crédito, ya que por cada depósito es mayor la cantidad de dinero que quedaría libre para volcar al mercado crediticio, tanto en lo que respecta a empresas como a individuos.
Se trata de una primera medida del BCRA que apunta a esa dirección. Pero también están trabajando a todo vapor para dar a conocer nuevas medidas que modifican sustancialmente el marco regulatorio del sistema financiero.
Entre otras cosas, habrá un cambio sustancial en las normas de Basilea, que establecen el capital mínimo para funcionar y se modificarán las normas de previsionamiento de créditos, en particular el capítulo referido a las empresas.
La intención es flexibilizar las condiciones para que las empresas vuelvan a ser sujetos de crédito.
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