Alivio: Bush y Duhalde se reúnen en mayo tras un acuerdo con FMI
Es una reunión que avalaría un acuerdo con el FMI. Ayer cambió el mal clima internacional: Paul O'Neill confía en que en 3 meses, si hay entendimiento, la Argentina empezaría a recuperarse; Anne Krueger, Nº 2 del Fondo, confirmó que en 15 días enviaría de vuelta a Anoop Singh, esta vez como «negociación oficial» (la anterior fue de conocimiento). Hoy, Duhalde discute con Horst Köhler, titular del FMI, el cronograma de la negociación y pide que se adelante la delegación. Incluiría el nuevo acuerdo un compromiso para negociar con los acreedores.
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En paralelo a las gestiones de la embajada argentina han actuado, para cerrar este viaje, otros contactos informales de emisarios del Presidente ante G. Bush. Nadie olvida que en 1999, cuando realizaba su campaña, Duhalde recibió en su despacho del Banco Provincia a un hermano del actual mandatario estadounidense, Marvin Bush, acercado en aquella oportunidad por los dirigentes Alberto Piotti y Carlos Brown.
Esta vez Guelar hizo valer su relación con el segundo de Colin Powell para asuntos políticos, Marc Grossman. Este funcionario se entrevistó en Buenos Aires, hace diez días, con Duhalde y el gobierno tuvo allí una primera impresión de que Bush acompañaría un buen final para el acuerdo con el FMI.
En el cuadro, que el gobierno cree que alimenta la confirmación de la visita de Duhalde a los EE.UU. en mayo, se incluye la buena recepción que advirtió ayer en O'Neill sobre los anuncios de reformas en la Ley de Quiebras y la derogación de la figura de asociación ilícita para aplicar a los banqueros. También la publicación del veto a gastos incluido en el nuevo Presupuesto.
Otro elemento a favor del acercamiento, siempre desde la óptica de Duhalde, es el anuncio del gobierno de que en abril quiere sentarse a renegociar la deuda externa que se declaró en default. El mercado ha desdramatizado las consecuencias del default de la deuda porque no hubo un efecto dominó sobre el plano internacional. Ese hecho, se consuelan, facilita que el gobierno argentino se siente a discutir un tema que era el más dramático a enfrentar -el no pago de la deuda- que ha afectado a tenedores de bonos pero no al conjunto de la economía internacional.
Gustó menos, según percibió la delegación en Monterrey, la insistencia de Buenos Aires en publicitar su participación en un plan Colombia alentado por EE.UU. Esas noticias, más allá de que sean ciertas, se salen de la agenda que tiene el gobierno en la discusión de su política para ese país y los fuerza a explicaciones inoportunas.



