El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) accederá a reestructurar por un plazo máximo de 180 días el préstamo que le vence la semana que viene a la Argentina por u$s 535 millones. El crédito se consideraría caído, pero la entidad obviaría por este plazo de tiempo incluirlo como un caso de cesación de pagos.
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Así se lo confirmaron ayer miembros del organismo internacional al titular del Banco Central, Aldo Pignanelli, en el marco de la reunión anual organizada por el Banco de Pagos de Basilea, en Suiza. Claro que aún falta la confirmación formal de esta «salida elegante» desde Washington. «Me confirmaron que los estatutos del BID admiten un aplazamiento por un plazo máximo de 180 días, con lo cual se abriría un compás de espera hasta que se cierre el acuerdo con el FMI», confirmó Pignanelli a Ambito Financiero desde Suiza.
La decisión evitaría que el país caiga en default con los organismos internacionales, una cuestión que el gobierno quiso evitar, hasta el punto de haber utilizado u$s 2.400 millones de reservas del Central para hacer frente a vencimientos con el FMI, BID y Banco Mundial. Además, no será necesario echar mano a las reservas para cumplir con el BID.
La posibilidad de obtener una refinanciación automática del préstamo fue descartada, al igual que una posible nueva línea de la entidad para pagar el préstamo vencido. Tampoco prosperó la alternativa de que sea el Banco de Basilea el que le preste fondos frescos al país exclusivamente para aplicarlos a la cancelación del préstamo.
•Desmentida
Asimismo, el titular del Central desmintió haber solicitado al director gerente del FMI, Horst Köhler, un desembolso de dinero fresco por parte del organismo: «Como ya conversó en Washington el ministro de Economía, Roberto Lavagna, lo único que estamos buscando es una refinanciación de los vencimientos de este año y los de 2003». Sólo el año que viene, hay vencimientos por u$s 10.000 millones con los organismos.
Pignanelli también se reunió con varios presidentes de bancos centrales europeos, entre ellos los de Italia y España. El funcionario señaló que entre los banqueros internacionales y el FMI el proceso eleccionario representa una nueva incógnita: «Nos preguntan todo el tiempo si el nuevo presidente honrará el acuerdo que se alcance con el FMI. Mi respuesta es que en noviembre ya sabremos quiénes son los candidatos y habrá mayor certidumbre».
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