En junio, los usuarios residenciales y pequeños comercios habrían ahorrado más de 55 millones de metros cúbicos de gas, equivalentes a casi 2 millones de metros cúbicos diarios, aproximadamente la mitad de lo importado desde Bolivia en el mismo mes. El dato se suma a otros también alentadores que permiten anticipar que lo peor de la crisis energética ya pasó, y que sólo podría surgir alguna complicación si hubiera varios días hábiles seguidos de frío muy intenso en todo el país. La información sobre el ahorro residencial surge de datos de las distribuidoras que debieron elevar esta semana un pormenorizado informe al Enargas. Según las empresas, en algunas zonas, como en la Patagonia, ayudó al menor consumo una temperatura media superior a la de igual mes del año pasado. En Capital Federal y Gran Buenos Aires, en tanto, el frío habría sido similar al de 2003, pero el público, más influenciado por los medios de prensa, se habría inclinado al ahorro, por el temor a un fuerte aumento en las facturas.
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El clima continuó ayudando en julio: los días de más bajas temperaturas coincidieron con los fines de semana, incluyendo el feriado largo del viernes 9. A esto se sumó la intensa lluvia que provocó la inundación en la Patagonia, pero que permitió recuperar agua en las centrales hidroeléctricas del Comahue. De modo que actualmente hay una reserva estratégica razonable que permitiría enfrentar airosamente cualquier dificultad que pudiera presentarse con el fueloil venezolano, con el que funcionan las centrales térmicas más antiguas del sistema eléctrico.
Un analista dijo ayer que «por este año, lo peor de la crisis ya pasó, aunque se haya resuelto de manera desordenada y a último momento». Explicó que la solución pasó por la importación del gas de Bolivia, del fueloil de Venezuela y de la electricidad de Brasil, a lo que se sumó el mayor aporte de la cuenca neuquina por obras nuevas de Repsol YPF y de la francesa Total, los recortes a las exportaciones de gas a Chile, y, por último, las temperaturas relativamente benignas.
• Siguen cortes
«Pero la crisis estructural -añadió- no se solucionó: el año próximo va a haber más capacidad de transporte por 6 millones de metros cúbicos diarios y habrá que ver si la producción de las petroleras puede subir en la misma cantidad hasta ese entonces.» En la actualidad sigue cortado el suministro de gas a las centrales térmicas e industrias con contrato interrumpible, pero en el caso de las plantas fabriles continúa en menor cantidad que en abril y mayo. En la zona de la Patagonia, atendida por Camuzzi Sur y Pampeana, prácticamente no hay interrupciones esta semana. Además, la última de las nombradas empezó a autorizar habilitaciones para unos 1.900 usuarios ( algunas estaciones de GNC incluidas) que venían pidiendo el suministro desde hace más de un año, porque las distribuidoras y Transportadora de Gas del Sur concretaron una inversión de $ 22 millones que venían demorando desde la devaluación.
En el Norte, disminuyeron los cortes por el gas boliviano. Las regiones con más dificultades siguen siendo el Litoral y Centro (Córdoba), donde igualmente habría negociaciones entre las industrias, las petroleras y las distribuidoras para atenuar la situación. Según las resoluciones vigentes, las distribuidoras pueden pedir gas del que se exporta, una vez que les cortaron a todos los interrumpibles, de modo que no deban suspender el suministro a los que tienen contratos de servicio firme y a las estaciones de GNC.
En Capital Federal y Gran Buenos Aires, los cortes afectan a las centrales térmicas más modernas (de ciclo combinado) que no pueden usar fueloil. A esas usinas, Puerto y Costanera fundamentalmente, se les estaría cortando el gas por horas, según la evolución de la demanda residencial que a su vez, se mueve de acuerdo a la temperatura.
En este momento, se están inyectando a los gasoductos troncales alrededor de 120 millones de metros cúbicos de gas, prácticamente todo lo que puede transportarse por los ductos y las redes de distribución, salvo en algunos casos puntuales en la zona centro y litoral. Los caños pueden llegar a transportar como máximo hasta 125 millones de metros cúbicos diarios, de modo que todavía quedaría cierto margen de maniobra si se dan varios días seguidos de frío intenso.
Pero aunque se produjera esa baja fuerte y persistente de la temperatura, ya se pueden descartar cortes de electricidad por falta de energía, e interrupciones a estaciones de GNC e industrias con contrato firme.
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