Alivio para Lula: PBI creció 2,7%

Economía

El desempeño de la economía brasileña pareció ayer darle la razón al presidente Lula da Silva: el PBI creció 2,7 % en el primer trimestre de este año contra el mismo período de 2003. La perseverancia del gobierno en su política ortodoxa, más allá de las presiones de sindicatos, industriales y del propio PT, brindó así un alivio al equipo económico. Los mercados y la mayoría de los analistas saludaron la noticia, que convalidó sus expectativas. Sin embargo, hay preocupaciones. Influyen negativamente todavía el menor crecimiento proyectado para China y la suba de las tasas de interés en EE.UU. También se complicó el sector agrícola -uno de los motores de crecimiento- por la cancelación de exportaciones de soja al mercado asiático. Un efecto similar al de la Argentina. Lo que está claro es que Brasil está más lejos, por ahora, de tener problemas de pago de la deuda, con riesgo-país por debajo de 800.

San Pablo - El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva recibió ayer una fuerte indicación de que la economía brasileña está recuperándose: el Producto Bruto Interno (PBI) creció más de lo esperado.

El PBI brasileño creció 2,7% en el primer trimestre contra el mismo período de 2003 y 1,6% frente a los tres meses anteriores, según el oficial Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Los tres sectores básicos de la economía crecieron en ese período: el agropecuario, 6,4%; la industria, 2,9%; y los servicios, 1,2%.

Fue una buena noticia para Lula, ya que su política económica fue cuestionada por la caída del PBI en 0,2% en 2003, su primer año de gobierno.

Pese al entusiasmo,
lo que divide ahora a los analistas es la sustentabilidad de este nivel de crecimiento.

Quienes apuestan a una reducción del ritmo de crecimiento económico se basan en que la tasa de interés básica (Selic) sigue demasiado alta (16% anual), lo que dificulta el acceso al crédito, reduce la inversión y el consumo y dificulta la generación de empleos. Además, buena parte del mercado considera que las turbulencias financieras provocadas por la esperada alza de intereses en Estados Unidos no sólo interrumpieron la tendencia a la baja de las tasas brasileñas, sino que también pueden obligar al Banco Central a subir el costo del dinero en los próximos meses.

Esto hace pensar que será difícil para el gobierno alcanzar la meta de 3,5% anual, porque la economía debería crecer en los próximos trimestres a tasas de 3,8% anual, algo improbable.

Los factores que conspiran en contra son:

• El crecimiento de la economía está muy relacionado con el sector externo, principalmente en el sector de bienes de capital ( básicamente maquinarias y equipos agrícolas) y bienes de consumo durables ( principalmente automóviles). Además, el buen desempeño de estos sectores en los primeros meses de 2004 parece haberse agotado, ya que los productores agrícolas se han abastecido de equipamiento para la cosecha de este año (que se intensifica en el tercer trimestre).

• Otro factor es el aumento de las tasas de interés en EE.UU. esperado para fines de junio. Lo que afectará el crecimiento del consumo y la producción doméstica.

• El interés del gobierno chino de desacelerar el crecimiento de 9% a 7% coloca en alerta a los productores brasileños que exportan a China ante el riesgo de acumular stocks.

• Con el mantenimiento de las tasas locales (Selic) hasta setiembre, ya que la inflación entra en una trayectoria ascendente de ahora en más, se espera un enfriamiento en los próximos meses.

• Los bajos niveles de ingresos familiares y de empleo provocan que el consumo de las familias (que representa 60% del PBI) se mantenga en un nivel de moderado crecimiento. Por eso, la demanda interna es reducida y afecta directamente a los sectores de bienes de consumo durables, semidurables y no durables que representan 20% de la producción industrial.

Frente a este panorama, en el actual contexto internacional, las proyecciones de crecimiento apuntan apenas por encima de 3%.

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