Alivio para Lula: PBI creció 2,7%
El desempeño de la economía brasileña pareció ayer darle la razón al presidente Lula da Silva: el PBI creció 2,7 % en el primer trimestre de este año contra el mismo período de 2003. La perseverancia del gobierno en su política ortodoxa, más allá de las presiones de sindicatos, industriales y del propio PT, brindó así un alivio al equipo económico. Los mercados y la mayoría de los analistas saludaron la noticia, que convalidó sus expectativas. Sin embargo, hay preocupaciones. Influyen negativamente todavía el menor crecimiento proyectado para China y la suba de las tasas de interés en EE.UU. También se complicó el sector agrícola -uno de los motores de crecimiento- por la cancelación de exportaciones de soja al mercado asiático. Un efecto similar al de la Argentina. Lo que está claro es que Brasil está más lejos, por ahora, de tener problemas de pago de la deuda, con riesgo-país por debajo de 800.
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Luiz Inácio Lula da Silva
Los factores que conspiran en contra son:
• El crecimiento de la economía está muy relacionado con el sector externo, principalmente en el sector de bienes de capital ( básicamente maquinarias y equipos agrícolas) y bienes de consumo durables ( principalmente automóviles). Además, el buen desempeño de estos sectores en los primeros meses de 2004 parece haberse agotado, ya que los productores agrícolas se han abastecido de equipamiento para la cosecha de este año (que se intensifica en el tercer trimestre).
• Otro factor es el aumento de las tasas de interés en EE.UU. esperado para fines de junio. Lo que afectará el crecimiento del consumo y la producción doméstica.
• El interés del gobierno chino de desacelerar el crecimiento de 9% a 7% coloca en alerta a los productores brasileños que exportan a China ante el riesgo de acumular stocks.
• Con el mantenimiento de las tasas locales (Selic) hasta setiembre, ya que la inflación entra en una trayectoria ascendente de ahora en más, se espera un enfriamiento en los próximos meses.
• Los bajos niveles de ingresos familiares y de empleo provocan que el consumo de las familias (que representa 60% del PBI) se mantenga en un nivel de moderado crecimiento. Por eso, la demanda interna es reducida y afecta directamente a los sectores de bienes de consumo durables, semidurables y no durables que representan 20% de la producción industrial.
Frente a este panorama, en el actual contexto internacional, las proyecciones de crecimiento apuntan apenas por encima de 3%.




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