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"Dentro de las probabilidades debe estar (dejar de pagarle al Fondo), pero me parece que es lo más lejano de todo, casi imperceptible", dijo el ministro en declaraciones radiales.
El presidente Néstor Kirchner había amenazado el miércoles con dejar de pagar al organismo los más de 4.000 millones de dólares en deudas que vencen hasta fin de año si el organismo seguía condicionando un nuevo acuerdo a que el país atienda a los acreedores que rechazaron la oferta de canje.
La Argentina completó el 25 de febrero la reestructuración de su deuda incumplida de 102.600 millones de dólares con un nivel de adhesión del 76,15 por ciento pese a que la propuesta implicaba para los inversores aceptar una fuerte pérdida,.
Pero desde ese momento tanto el gobierno de Estados Unidos como el FMI presionan para que el país atienda a los acreedores que rechazaran el plan, que poseen bonos incumplidos por unos 20.000 millones de dólares.
El gobierno dijo que eso no es su prioridad y que el camino que les queda a esos tenedores, entre ellos "fondos buitre" que compraron deuda a muy bajos precios y ahora buscan en los tribunales una jugosa ganancia, es la vía judicial.
Frente a ese planteamiento el organismo pidió una "estrategia realista" para enfrentar el problema de esos acreedores.
El proceso de reestructuración, de todos modos, está ahora detenido por una demanda que presentó un fondo de inversión que rechazó la oferta y logró que la justicia de Estados Unidos congelara bonos incumplidos del país por hasta 7.000 millones de dólares que estaban listos para ser canjeados.
Ahora se espera que una corte de apelaciones decida si esos bonos son activos del Estados argentino como asegura el fondo de inversión -y por lo tanto embargables- o si son propiedad de los tenedores que los presentaron al canje.
La Argentina, el tercer mayor deudor del FMI, le debe unos 14.700 millones de dólares al organismo.
Según versiones no confirmadas oficialmente el gobierno busca un acuerdo por dos años para refinanciar los vencimientos de capital desde junio pero pagar los intereses.
El canciller Rafael Bielsa también intentó apagar las chispas que encendió la amenaza de Kirchner. "No es está en la filosofía de este gobierno la ruptura unilateral de un compromiso" con el Fondo, había dicho el funcionario ayer desde Berlin, donde acompaña a Kirhner en un viaje oficial.
"Más bien está la actitud de pelear muy duramente para que el compromiso sea posible de cumplir. Entonces no pagar al Fondo me suena extraña", agregó.
En una nota de investigación ABN AMRO dijo que Kirchner necesita suavizar su tono para lograr un acuerdo antes del mes de agosto, cuando comienzan a hacerse más pesados los vencimientos con los organismos. "Aparece como que el acuerdo incluirá un compromiso para llegar a un acuerdo negociado con los acreedores que rechazaron la oferta, aún sin poner una fecha límite", dijo el banco.
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