Casi sin darnos cuenta, y con la destacada ausencia de la tradicional alegría que suele acompañar estos movimientos, ayer entramos oficialmente en lo que se ha dado en definir como un Bull Market. Al cerrar en 9.976,46 puntos, el índice de las blue chips acumula una suba de poco más de 20%, límite a partir del cual se define la entrada en un mercado alcista. Si bien las cosas no son tan claras a nivel del "gran mercado", ya que al S&P500 le falta trepar 1% para pasar a la zona de los toros, los papeles tecnológicos están desde hace ya un tiempo en el terreno de los rallies, ganando con la mejora de 1,89% que tuvieron ayer un impresionante 36% en este período. Si bien los números parecerían augurar un futuro brillante, hay muchas dudas que se trasuntan en que hasta los más optimistas admiten que "este toro" es distinto de los que ya conocíamos. Después de todo, aún estamos muy lejos de los máximos que alcanzó el mercado hace 19 meses. Si bien hubo algunos motivos como para explicar la suba de ayer: la fusión por u$s 15.200 millones entre Phillips Petroleum y Conoco, una nueva baja en el precio del crudo ante la decisión rusa de enfrentar a la OPEC, el anuncio de que ALCOA, la mayor elaboradora de aluminio del mundo, reducirá 4,6% su personal, pero no su producción, las rumores de fusión entre Palm y Handspring, las primeras dos operaciones de M&A en el sector financiero desde el 11 de setiembre, el éxito de AOL con la superproducción de Harry Potter, la aprobación de nuevas drogas de Pharmacia y Andrx por la FDA, etc., lo cierto es que la mayor parte de los comentarios apuntó a los avances de la guerra en Afganistán como el principal impulsor de la suba accionaria y la recuperación tanto del dólar, como la de los bonos del Tesoro.
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